Región menos vulnerable, afronta el reto de la desaceleración china

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El mundo deberá vivir un tiempo más con incertidumbres sobre la recuperación en los países desarrollados aunque en apariencia lo peor “ya pasó”, mientras que China mantendrá su expansión –pero a ritmo más lento– al menos cinco años más, según evaluó un panel de expertos que analizó la economía global en el seminario “Navegando las Tormentas Financieras Internacionales” desarrollado en el marco de la Asamblea Anual del BID.

Frente a esto, la región tiene que prepararse para aplicar las “reformas fundamentales” en un contexto de crecimiento y comprometerse en la mejora de la competitividad y la productividad, sin caer en tentaciones proteccionistas.

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, dijo que el pronóstico para la región es de un crecimiento “menos dinámico”, aunque con una perspectiva optimista. “América Latina está pisando terreno firme pero hay cierto riesgo, no hay que caer en un exceso de confianza”, dijo Moreno en la apertura del evento realizado en el auditorio del Sodre.

Dijo además que China registra una desaceleración “que corre el riesgo de ser mayor” a la proyectada, mientras que se abre un panorama “alentador” en EEUU, que todavía debe superar su discusión fiscal tras el período electoral de noviembre. De todas formas, pronosticó que aún en un escenario que incluya una “conmoción en Europa” equiparable a la caída de Lehman Brothers junto a una desaceleración china, provocaría una “recesión leve” en la región.

Para Barry Eichengreen, profesor de la Universidad de California, Berkeley, en Europa se percibe un sentimiento de que “lo peor ya pasó”, luego de la reestructuración de la deuda griega. De todas formas, se requiere que el Banco Central Europeo asuma su responsabilidad en garantizar el crecimiento, y no solo la estabilidad monetaria, agregó. En Estados Unidos, la mejora de los indicadores de actividad deja entrever un mayor optimismo de parte de los consumidores.

Una mirada también positiva sobre Europa fue la que aportó el director general adjunto del Banco Santander, José Juan Ruiz, que dijo que la unión en el viejo continente “no se va a romper” y hay que mirar en el largo plazo con “optimismo”.

Sostuvo que la consolidación fiscal es “inevitable” pero que se hará de forma menos dramática que la afrontada por los países latinoamericanos. “Aquí se hizo con US$ 5 mil de PBI per cápita, y nosotros la vamos a hacer con US$ 30 mil. Vamos a sufrir pero menos”, argumentó. También se requerirá reducir un sistema financiero “sobredimensionado” salvando a las instituciones solventes y dejando caer a las insolventes. Como recomendación para la región, planteó que es el momento de hacer las reformas necesarias. “Las reformas son más fáciles creciendo a una tasa del 4% que en contexto de recesión”.

En el frente asiático, las visiones sobre China son homogéneas. El gigante emergente mantendrá su expansión aunque a un ritmo menor en los próximos años, y los impactos en la economía global dependerán del modelo de crecimiento que escoja: uno centrado en la exportación y otro en el mercado interno.

En tanto, Japón afrontará en 2012 el año de la recuperación tras el devastador sismo y tsunami que asoló sus costas e impactó en su producción industrial, dijo Takatoshi Ito, profesor de la Escuela Superior de Economía de la Universidad de Tokio.

Por su parte, el expresidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, destacó la fortaleza de la economía brasileña aunque mencionó que el mayor desafío será la mejora de la productividad. La diversificación de la base industrial, sumada a la exportación de commodities y a un desarrollo de las áreas de servicios con un mercado interno “fuerte”, son las claves del crecimiento, que permitieron incorporar a 40 millones de brasileños a la clase media, destacó. Además, la juventud de la población asegurará un ingreso importante de trabajadores al mercado laboral durante los próximos “dos años”, más allá de que se esté llegando al límite con un nivel de desocupación de 6%.

“El país está en una situación sólida”, destacó, pero queda por delante el desafío de la productividad y “más infraestructura”.

En tanto, José de Gregorio, ex presidente del Banco Central de Chile, destacó que las herramientas contracíclicas que pudieron aplicar los gobiernos de la región durante la crisis pueden verse limitadas debido a la falta de mecanismos automáticos que retiren los estímulos en la fase de recuperación.

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