Riesgos de la inteligencia artificial chocan con la carrera por el liderazgo tecnológico
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Posibilidad de que una IA avanzada genere riesgos para la humanidad abre un debate sobre controles y límites, en medio de la disputa entre Estados Unidos y China
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La discusión sobre hasta dónde debe avanzar la inteligencia artificial y quién debe controlar sus riesgos está abriendo una nueva división entre algunos de los principales empresarios tecnológicos del mundo. Mientras Elon Musk advierte sobre las consecuencias de un desarrollo sin suficientes controles y propone que las compañías de IA supervisen los modelos de sus competidores, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el CEO de Nvidia, Jensen Huang, defienden mantener el ritmo de innovación para no ceder terreno frente a China.
El debate se produjo durante una reciente edición del podcast estadounidense All-In, dedicado a negocios, tecnología y economía, que contó con la participación de Musk y Gwynne Shotwell, ejecutiva de SpaceX. Durante la conversación, el fundador de Tesla y SpaceX volvió a advertir sobre los posibles efectos negativos derivados de un uso inadecuado de la inteligencia artificial y planteó un mecanismo de supervisión cruzada entre las principales compañías del sector. Esta discusión llega después de que aumentaran las advertencias sobre los riesgos potenciales de la IA.
El que puso el dedo en la llaga fue Jacob Coxon, investigador especializado en seguridad de inteligencia artificial, quien durante los últimos tres años realizó investigaciones sobre preentrenamiento tanto en OpenAI como en Anthropic. Él, al anunciar su renuncia, lanzó una advertencia sobre el rumbo que está tomando el desarrollo de esta tecnología: “Pronto serán sistemas sobrehumanos capaces de hackear cualquier cosa, revolucionar cualquier campo de la noche a la mañana. Las personas que están construyendo IA creen sinceramente que podría matarnos a todos para finales de la década”.
Y ahí comenzó la andanada de personas que piden frenar su desarrollo y, claro, sus defensores. En este contexto, Dario Amodei, máximo responsable de Anthropic, publicó un extenso documento de 3.800 palabras en el que planteó una tregua en el desarrollo de la tecnología. La propuesta recibió respaldo público de Sam Altman, líder de OpenAI, y del propio Elon Musk.
La posibilidad de frenar temporalmente las inversiones y el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial también tuvo repercusiones financieras. El temor de los inversionistas provocó una caída de las acciones tecnológicas y los títulos de Nvidia retrocedieron 3,4%. La controversia también llegó al Congreso estadounidense.
El senador Bernie Sanders pidió a los responsables de OpenAI, Anthropic y Meta pausar su desarrollo para evitar escenarios como la creación de armas biológicas o una eventual pérdida del control humano sobre estos sistemas. El enfrentamiento ocurre, como lo plantea el editorial de hoy de LR, con “un grupo de intelectuales e incluso ingenieros de sistemas que ya están advirtiendo sobre una suerte de Apocalipsis que le sobrevendría al mundo si la inteligencia artificial sigue desarrollándose en el marco de una nueva guerra fría entre las grandes tecnológicas occidentales y el gobierno de China, el cual está promoviendo una carrera global en pos del control de la llamada IA”.
Precisamente, Trump reafirmó esta carrera por su control y argumentó que reducir el ritmo de desarrollo de la IA favorecería a China y debilitaría la posición de EE.UU. en la competencia tecnológica y económica mundial. “Les digo que todo esto es un engaño. Los centros de datos son fantásticos: enriquecen a la gente y enriquecen a los estados. Son el petróleo de los próximos 20 o 25 años; es algo mucho más grande que internet y que la propia IA, ya saben, muchísimo más”. Además, se enfatizó en la importancia de la infraestructura tecnológica.
China va por todo
China está utilizando la IA como una de las herramientas para fortalecer su posición tecnológica y económica a escala mundial. En 2025, el país puso en marcha el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación, una hoja de ruta que busca llevarlo al liderazgo global en esta industria y que combina el respaldo del Estado con la participación de la industria tecnológica bajo influencia del Partido Comunista. La estrategia contempla el desarrollo de la infraestructura necesaria para ampliar las capacidades de IA y entrenamiento de grandes modelos de lenguaje.