Rousseff se aferra a nuevas medidas anticrisis

Marcela Chacón Sierra - mchacon@larepublica.com.co

Ante las pocas posibilidades de recuperación económica en Brasil para este año, la presidenta Dilma Rousseff ha preparado un gran paquete de medidas en reducción de impuestos y en aumento de inversiones para restablecer su buen panorama de crecimiento. Sin embargo, los analistas afirman que estas políticas solo son preventivas y darían resultados hasta 2013.

Entre las principales decisiones que ha tomado el gobierno brasileño se encuentran la consolidación de impuestos federales para evitar el doble pago, el acceso a la gestión privada en los principales aeropuertos y puertos de Brasil, la reducción de costos en la energía para la industria y otros recortes tributarios que podrían estimular el consumo y la inversión en el país.

Para el economista Diego Andrés Guevara, estas medidas son una respuesta a la desaceleración que ha tenido Brasil desde el segundo semestre del 2011, debido a los contagios de la crisis de la deuda europea.

“Las nuevas políticas de choque en la reestructuración de la economía provienen de los coletazos que genera toda la crisis mundial actual. Estas medidas, bastante ‘keynesianas’ a la hora de impulsar el gasto privado y la inversión extranjera, sólo podrían dar una recuperación de menor plazo, con resultados a mediados de 2013”, comentó.

El crecimiento que experimentó la economía más grande de Suramérica el año pasado fue de 2,7% y según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera una expansión de 2,5% para este año. Esta desaceleración en la economía brasileña difiere con los altos índices por encima del 5% de la última década, que llegó a ser del 7,5% en 2010.

Para expertos como Marcel Hofstetter, director del programa de economía de la Universidad de La Sabana, con estas medidas, en medio del entorno económico difuso, se espera que produzcan alguna mejora significativa para la economía, no sólo brasileña, sino de la región, en general.

“Brasil ha pasado de un aumento significativo de expansión a un período de recesión. Esto es un ciclo normal si se ve el deterioro de cartera que se generó después de que el ex presidente, Luiz Inácio Lula da Silva aumentara con créditos los índices económicos brasileños en su gobierno. Sin duda, este es un gran lunar que tiene consecuencias para la economía”, así lo afirmó Hofstetter a LR.

En cuanto a las consecuencias de esta coyuntura en la economía colombiana, los analistas prevén una buena oportunidad.

Según Guevara, “en este momento, en Colombia hay condiciones atractivas en inversión de capital brasileño en sectores como el minero, el energético y en el de la banca, ya que actualmente Brasil presenta un fenómeno de expansión especial. Esto sería esperanzador, pues este país no ha tenido una fuerte relación con Colombia en el tema comercial”.

Para Hofstetter, “estas expectativas son saludables para el país, pues todas las operaciones se vuelcan a los países emergentes para localizar sus recursos”.

Ante este panorama que, por ahora, es insignificante comparado con los problemas en Europa y EE.UU, Dilma Rousseff anunciará las nuevas medidas en agosto ante los empresarios más importantes del país, los cuales encuentran mucho interés en los temas de rondas de concesiones de puertos. Una de ellas será la terminal de Río de Janeiro, que necesitará ser modernizada antes de la Copa Mundial de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016.

Las compañías brasileñas dan señales

El mayor banco del sector privado de Brasil, Itaú Unibanco Holding tomó la decisión de reducir el ritmo de entrega de créditos, luego que la debilidad en la economía y una mayor morosidad hicieran que el banco no cumpliera con las previsiones de ganancia para el segundo trimestre de este año. La baja de sus ganancias neta en ese periodo, que además fue más profunda de lo que esperaban los analistas, fue de US$1.613 millones, menor si se compara con los US$1.762 millones del mismo período del año anterior.

Por su parte, la empresa minorista más destacada de Brasil, el Grupo Pão de Açúcar, cerró el segundo trimestre del año con una ganancia neta de US$77,8 millones, prácticamente alineado con lo que se esperaba en el mercado, y que además, representa un aumento considerable al beneficio de US$44,4 millones del mismo período del año anterior. Hasta el momento, este ha sido el sector más rentable de Brasil, hasta que las medidas políticas puedan reducir los costos de endeudamiento para minar los márgenes de ganancias de los sectores económicos como el bancario.

La opinión

Marcel Hofstetter
Director del programa de economía de la Universidad de La Sabana
“Estas políticas son saludables para aumentar las expectativas con los agentes económicos y así cambiar la tendencia a corto plazo y evitar un situación como la que se vive en España”.

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