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S&P rebaja perspectiva de calificación del Perú a negativa por elevado riesgo político

RIPE:

La calificación de deuda peruana está en BBB, la segunda más baja en grado de inversión. Pero la de moneda local a largo plazo quedó en BBB+

Gestión - Lima

La perspectiva de la calificación de deuda en moneda extranjera a largo plazo del Perú fue revisada a negativa desde estable el lunes por S&P Global Ratings.

En un comunicado, S&P dijo que mantuvo la calificación de deuda peruana en BBB, la segunda calificación más baja en grado de inversión.

Mientras tanto, la calificación de deuda en moneda local a largo plazo fue afirmada por S&P en BBB+.

“La forma en que ocurrió el más reciente cambio de poder en el Perú refleja un mayor estancamiento político y aumenta los riesgos por delante”, dijo la agencia.

“En nuestra opinión, también crea incertidumbre sobre la estabilidad institucional del Perú y su capacidad para mantener la continuidad en políticas económicas clave y apoyar el crecimiento económico”, añadió.

La perspectiva negativa indica “una posibilidad entre tres de una rebaja después de nuestra revisión de la trayectoria política del país y su posible impacto negativo en la política económicos y los resultados”.

S&P explicó que podría revisar la perspectiva a estable durante los próximos dos años si Perú logra progresos en reducción de la elevada incertidumbre política y en el mantenimiento de la continuidad económica.

En octubre pasado, Fitch Ratings revisó la perspectiva de la calificación del Perú a negativa debido a un deterioro en la estabilidad política y la efectividad del gobierno, señalando que la inestabilidad sostenida había aumentado los riesgos a la baja para la calificación del país.

Análisis de S&P
La perspectiva negativa refleja el riesgo para la solvencia del soberano debido al estancamiento político duradero y la relación desafiante entre los poderes ejecutivo y legislativo del país. El reciente intento del expresidente Pedro Castillo de disolver el Congreso y su posterior destitución es el último suceso del estancamiento político de larga data en Perú, que amenaza con debilitar la capacidad del gobierno para implementar políticas oportunas que respalden una sólida inversión privada y un crecimiento económico.

Escenarios opuestos
S&P dijo que podría bajar las calificaciones en un escalón si un estancamiento político prolongado o nuevos acontecimientos adversos reducen la previsibilidad de la formulación de políticas o empeoran la estabilidad institucional, lo que es un mal augurio para los resultados de la política económica.

Por otro lado, S&P podría revisar la perspectiva a estable durante los próximos dos años si Perú avanza en la reducción de la mayor incertidumbre política y mantiene la continuidad en las políticas económicas clave, incluidas las políticas fiscales y monetarias. Una reducción oportuna de las incertidumbres creadas por los acontecimientos recientes, junto con las perspectivas de una mayor estabilidad en la gobernabilidad y políticas económicas sólidas, podrían sostener la actual calificación crediticia soberana.

Argumentos
En opinión de S&P, el estancamiento político prolongado entre los poderes ejecutivo y legislativo de Perú ha limitado la capacidad del gobierno para implementar políticas económicas de manera oportuna.

Durante el último período presidencial (2016-2021), Perú tuvo cuatro presidentes y su Congreso fue disuelto una vez. Las relaciones muy difíciles entre el Congreso fragmentado y Pedro Castillo caracterizaron su presidencia desde que asumió el cargo en el 2021, incluidas tres mociones de vacancia contra el expresidente.

Las fricciones entre las instituciones de gobierno de Perú, incluidos los partidos políticos débiles en un contexto de instituciones políticas altamente desacreditadas, continúan creando incertidumbre, a pesar de la destitución del expresidente. La actual presidenta Dina Boluarte anunció que habrá elecciones anticipadas, aunque el momento aún es incierto y deberá acordarse con el Congreso.

Si bien las instituciones económicas siguen siendo sólidas, limitando el riesgo a la baja, la volatilidad política restringe la capacidad del gobierno para promover el crecimiento y abordar problemas de productividad estructural de larga data, como la alta informalidad y la inversión en infraestructura.

Los perfiles externos y fiscales relativamente favorables del país siguen siendo vulnerables a acontecimientos políticos adversos que podrían resultar en una mayor erosión de la inversión o en políticas económicas deficientes, en un escenario más extremo.

“Nuestras calificaciones crediticias soberanas de Perú están respaldadas por desequilibrios fiscales y externos limitados, una carga de deuda aún baja y un historial de política monetaria creíble. Sopesamos estas fortalezas frente a una evaluación institucional que refleja el impacto de la fragmentación política en el crecimiento económico y un PBI per cápita más bajo que muchos de los países de la región y pares con calificaciones similares”, concluye S&P en su informe.

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