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Silicon Valley cuestiona ante el G20 el “exceso de regulación a la inteligencia artificial"

Gráfico LR

EE.UU. busca que las principales economías creen organismos de control, mientras líderes como Elon Musk defienden más espacio para estas tecnologías

Valentina Sánchez Forero

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Los grandes nombres de Silicon Valley llevaron al G20 una petición clara: no llenar de reglas el desarrollo de la inteligencia artificial. Elon Musk, Sam Altman, Jensen Huang y Mark Zuckerberg participan esta semana en un encuentro en Estados Unidos en el que gobiernos y empresas discuten hasta dónde debería llegar la regulación de una tecnología que avanza cada vez más rápido.

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Estados Unidos está del lado de las tecnológicas. El Gobierno quiere que los países del G20 eviten crear nuevos organismos para vigilar la IA y que solo aparezcan nuevas reglas cuando las leyes actuales no sean suficientes. La propuesta hace parte de los llamados “Principios de Carolina”, que buscan dar más espacio a la innovación y reducir las barreras para desarrollar nuevas tecnologías.

Uno de los más críticos con el exceso de regulación fue Elon Musk. El dueño de Tesla y SpaceX puso como ejemplo a Europa y aseguró que sus reglas están frenando el avance tecnológico. Para el empresario, las compañías necesitan mayor libertad para probar y lanzar nuevos productos, en lugar de tener que superar nuevas restricciones cada vez que aparece una tecnología.

Pero Musk no está solo. Sam Altman, CEO de OpenAI, y Jensen Huang, CEO de Nvidia, también estarán en el encuentro, mientras que Mark Zuckerberg, de Meta, y Demis Hassabis, de Google DeepMind, participan de manera virtual. La presencia de algunos de los empresarios más importantes de la industria muestra cuánto está en juego para Silicon Valley.

Para estas empresas, más regulación puede significar más tiempo y dinero antes de sacar nuevos modelos de IA al mercado. También podría obligarlas a cambiar algunos de sus productos para cumplir requisitos de seguridad. Por eso, las grandes compañías estadounidenses buscan que las reglas que se adopten en otros países no terminen frenando su crecimiento.

LOS CONTRASTES

  • David SacksExasesor de IA de la Casa Blanca

    “Ya existe una maraña de leyes que se aplican a la IA. Regular los modelos más avanzados con controles similares a los que existen para la fabricación de aviones sería un desastre”.

David Sacks, exasesor de inteligencia artificial de la Casa Blanca, fue todavía más directo. Dijo que ya existen muchas leyes que pueden aplicarse a esta tecnología y rechazó la idea de controlar los modelos de IA como se hace con sectores como el de los medicamentos o los aviones. Según Sacks, llevar la regulación hasta ese punto “sería un desastre”.

El problema es que mientras las empresas piden menos trabas, también crecen las dudas sobre los riesgos de la IA. Naciones Unidas ha advertido que esta tecnología está avanzando más rápido que la capacidad de los gobiernos y de la ciencia para entender algunos de sus efectos. Incluso dentro de Silicon Valley hay quienes consideran que los modelos más potentes deberían pasar por controles antes de llegar al público.

A la discusión se suma la carrera entre Estados Unidos y China. Los modelos chinos están mejorando rápidamente y comienzan a competir con los desarrollados por gigantes estadounidenses como OpenAI y Anthropic. Washington teme que demasiadas restricciones terminen dando una ventaja a China en una carrera tecnológica que puede definir buena parte de la economía de los próximos años.

La discusión apenas comienza. El encuentro de esta semana servirá como antesala de la cumbre de líderes del G20 que se realizará en diciembre en Miami. Allí podría quedar más claro si las principales economías optan por poner más controles a la inteligencia artificial o, como pide buena parte de Silicon Valley, dejarle más espacio para avanzar.

La energía entra en el debate

Otro punto que entró en la discusión fue el enorme consumo de energía que está detrás del crecimiento de la inteligencia artificial. El magnate, Elon Musk defendió la construcción de más centros de datos y aseguró que son necesarios para cubrir la demanda que está generando esta tecnología. Aunque reconoció que estas instalaciones deben pagar los impuestos que les corresponden, insistió en que limitar su expansión podría dejar a los países sin la capacidad suficiente para competir en el desarrollo de la IA.

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