Sindicatos amenazan con recrudecer el conflicto si el Gobierno no responde

Expansión

Cientos de miles de personas colmaron las calles de las ciudades españolas para protestar en contra de la reforma laboral aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy.

Los sindicatos lograron paralizar el país y cifraron en 900.000 los manifestantes que salieron ayer a la huelga general convocados por CC.OO y UGT para rechazar la reforma y los recortes del Gobierno bajo el lema `Quieren acabar con todo`.

Cientos de españoles protagonizaron una de las mayores concentraciones de los últimos años en la capital. La manifestación en la Puerta del Sol de Madrid fue el acto central de un total de 111 protestas donde hubo algunos brotes de violencia.

La policía arrestó a varios manifestantes en Madrid, mientras que estallaron incidentes menores en Barcelona, la segunda ciudad de España.

Los sindicatos pidieron al Gobierno que 'cambie la reforma laboral más tarde o más temprano' y le ha recordado que depende de los movimientos del Ejecutivo para revertir esta situación.

El Gobierno por su parte puso poco la cara y trató de disminuir la magnitud de la huelga asegurando que las marchas transcurrieron con 'normalidad', y que las manifestaciones tuvieron un impacto mínimo.

La directora general de Política Interior, Cristina Díaz, aseguró que el impacto de la huelga general fue 'muy moderado' con respecto a la convocatoria del 2010 contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En la última rueda de prensa para dar cifras del seguimiento, Díaz dijo que el consumo eléctrico, como se trata de medir la afluencia de la gente a las calles, tuvo un descenso del 16,3% mientras que en la huelga del año 2010 se registró un descenso del 19,6% .

En las primeras horas de la jornada, la Ministra de Empleo Fátima Báñez, declaró que 'el Gobierno está trabajando en su principal preocupación que es sacar a España de la crisis'y recalcó que pese a las protestas 'la agenda reformista es imparable'.

Los manifestantes prometieron una oleada de protestas para confrontar las reformas del Gobierno conservador que abaratan el despido y permiten una rebaja unilateral de salarios.

Fábricas y puertos a lo largo y ancho del país estaban cerrados, mientras que la televisión y el transporte estaban interrumpidos por la paralización.Más de la mitad de los vuelos se quedaron en tierra con un total de 760 cancelaciones en todo el país.

Los que no se unieron a la huelga sindical
Muchos trabajadores tenían miedo de perder sus trabajos o no estaban dispuestos a ceder los 100 euros promedio que serán descontados de sus sueldos por participar la huelga. Mientras numerosos españoles luchan por proteger sus trabajos, otros con contratos cortos -habitualmente de seis meses- temen que sus empleadores no les renueven sus puestos. Menos de un quinto de los trabajadores están actualmente afiliados a los dos principales sindicatos y muchos sienten que no representan a la clase trabajadora.

Las opiniones

Fátima Bañez
Ministra de Empleo de España

'La agenda reformista es imparable, con una clara prioridad, que es crear empleo. Estamos dispuestos a dialogar, pero no cederemos en modificar la reforma'