Stanford pagará 110 años de cárcel por robo de US$7.000 millones

Reuters

Allen Stanford, el ex multimillonario texano declarado culpable de conspiración y fraude por liderar un esquema Ponzi de US$7.000 millones, fue sentenciado el jueves a 110 años de prisión por un juez federal de Estados Unidos.

Stanford, que fue declarado culpable de 13 cargos graves de fraude y conspiración y obstrucción por un jurado de Houston en marzo, utilizó certificados de depósitos fraudulentos emitidos por su banco en Antigua para quitarle a miles de inversores sus ahorros.

Al emitir su sentencia, el juez de Distrito David Hittner, que presidió el juicio de seis semanas a principios de este año, calificó el accionar de Stanford como uno de los 'fraudes criminales más atroces'.

Una de las víctimas, Angela Shaw, contó a la corte que Stanford fue peor que Bernard Madoff porque se aprovechó de gente de clase media como maestros jubilados, veteranos y trabajadores de refinerías.

'Él nos robó más que millones. Ël nos robó nuestras vidas' señaló Shaw. Madoff fue sentenciado a 150 años en prisión luego de declararse culpable en marzo del 2009 de llevar adelante un fraude similar contra millonarios.

Antes de escuchar la sentencia el jueves, Stanford negó haber estafado a alguien y culpó al Gobierno de Estados Unidos de arruinar su negocio al apoderarse de sus activos. 'Ellos lo destruyeron y lo convirtieron en nada', dijo.

'Stanford era realmente un imperio financiero global tradicional', agregó el ex financista.

Los fiscales habían solicitado una sentencia de 230 años, argumentando en los documentos que el delito cometido por Stanford era 'uno de los fraudes más atroces de la historia'.

Más de 30.000 clientes engañados en todo el mundo
El banquero tejano fue condenado por un esquema con el cual engañó a más de 30.000 clientes en todo el mundo durante dos décadas a través de certificados de depósito (CDs) emitidos por el Stanford International Bank Limited de la isla caribeña de Antigua sobre los que prometía grandes rendimientos. Los abogados de Stanford habían pedido una sentencia de alrededor de tres años, o la misma cantidad de tiempo que el hombre de 62 años ha estado bajo custodia federal.