Telefónica y KPN negocian una posible fusión para evitar expansión de Slim

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La unión crearía el mayor operador de telefonía móvil del mercado germano. La española haría caja con una posterior salida a bolsa del grupo resultante y la holandesa se blindaría ante la oferta de Carlos Slim.

Telefónica busca reducir deuda y KPN quiere blindarse ante la oferta de compra del magnate mexicano Carlos Slim, y ambas circunstancias puede acabar uniendo los caminos de ambas operadoras. La española ha aprobado la puesta en marcha de la colocación en bolsa de su negocio en Alemania y la oferta no solicitada de Slim, para tomar el 28% del capital de la holandesa, hace que la operadora europea se plantee el futuro de su filial germana. El resultado es que Telefónica y KPN podrían estar planteándose unir ambas compañías para crear la mayor operadora móvil del mercado alemán por número de clientes, según informa Bloomberg.

Telefónica y KPN estarían estudiando varias opciones para resolver sus respectivos problemas, entre los que se incluiría la integración de sus negocios en el mercado alemán, uniendo así O2 Alemania y E-Plus, según la agencia que cita dos fuentes conocedoras de los planes de las compañías. La fusión de ambas compañías crearía un gigante en el mercado germano de telefonía móvil con casi 42 millones de usuarios, por delante de Vodafone, con 36,5 millones, y de la propia Deutsche Telekom, con 35,1 millones de clientes.

Fuentes de Telefónica han desmentido diferentes informaciones que apuntaban tanto a su interés por comprar el negocio alemán KPN como incluso sus planes por lanzar una contraoferta sobre el grupo holandés que frenara a America Móvil. La compañía niega que vaya a comprar, pero no se pronuncia directamente sobre la posibilidad de una fusión, previsiblemente entre iguales, de las dos filiales germanas.

Objetivos cumplidos
Los planes de ambas compañías pasarían, tras la fusión, por colocar en bolsa parte del grupo resultante a través de una OPV. Este aspecto es muy importante, porque permitiría combinar los intereses de KPN, de elevar radicalmente la rentabilidad de su segundo negocio más importante, después del mercado holandés, con las necesidades de Telefónica de obtener recursos para rebajar su deuda. En cualquier caso, la unión de las dos operadoras de móvil permitiría obtener unas sinergías que el propio director financiero de KPN, Eric Hageman, cifró hoy abiertamente en 4.000 millones de euros.

El consejo de administración de Telefónica dio luz verde esta semana a la colocación en bolsa de Telefónica Alemania, así como iniciar el estudio de otras OPV para negocios en Latinoamérica, con el objetivo de reducir su nivel de deuda. Los inversores presionan desde hace tiempo a la española para que recorte su deuda de 57.000 millones, que restaba flexibilidad financiera a la operadora.

Esta falta de flexibilidad financiera es la que ha impedido que Telefónica lanzase una contraopa sobre KPN para evitar la entrada del grupo mexicano América Móvil, que es propiedad de Slim y que se ha convertido en el principal rival de Telefónica en Latinoamérica.

Fusión estratégica
La fusión de las dos filiales alemanas de KPN y Telefónica es una hipótesis clásica entre los analistas europeos de telecomunicaciones, ya que por su tamaño, mucho más pequeño que el de Deutsche Telekom (35,1 millones de clientes) y de Vodafone (36,5 millones), tienen un futuro mucho más problemático que si se uniesen. De hecho, las sinergias de integrar dos operaciones de casi igual tamaño que compiten en el mismo mercado son de libro, ya que se podrían obtener de forma casi inmediata fuertes reducciones de costes laborales, así como por el recorte de los canales comerciales –muchas de las tiendas de ambas compañías se solaparían- y desde luego habría grandes ahorros en el despliegue de redes móviles.

Además, sus activos en el espectro son complementarios. Telefónica logró –junto con Telekom y Vodafone- obtener las preciadas frecuencias de 800 megahercios para el mercado alemán, las más valiosas para el despliegue de la superbanda ancha móvil con tecnología 4G, mientras que KPN, que no tenía músculo financiero para pagarlas se vió obligado a apostar por las frecuencias de 2,6 Ghz, que sirven, sobre todo, para dar servicios en zonas de alta concentración de usuarios.

El mayor problema, probablemente, sería el riesgo regulatorio de que las autoridades alemanas de la competencia se opusieran al acuerdo. Y no tanto por la cuota de mercado, ya que superaría muy ligeramente a las de sus dos grandes rivales, sino por el hecho de que el mercado viera su número de actores reducido de cuatro a tres. Este aspecto –el recorte del número de actores- fue, precisamente el que hizo que la administración Obama se opusiera a la fusión de AT&T con la filial alemana de Deutsche Telekom.

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