The Economist cuestiona viabilidad del Mercosur

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La influyente revista británica criticó la viabilidad del Mercosur tras el ingreso de Venezuela al bloque regional. En una nota publicada con el título “Mercosur RIP?”, la revista indica que “las medidas proteccionistas y el ingreso por fuera de las normas de Venezuela han socavado la que una vez era una prometedora unión comercial”.

Lo que comenzó siendo una "buena idea" en 1991, que permitió dejar de lado las diferencias entre Brasil y Argentina, ahora ha entrado en problemas desde que "bajo los gobiernos de izquierda de Brasil, pero especialmente Argentina, se han vuelto más proteccionistas. Ahora ven al Mercosur como una fortaleza en vez de un puente: hacia afuera de América del Sur los únicos acuerdos comerciales que el bloque logró en la última década fueron con Israel y la Autoridad Palestina, mientras que las negociaciones con la UE, que comenzaron en 1999, han languidecido. Aunque el comercio intra Mercosur ha aumentado en terminus absolutes, el bloque no ha evolucionado hacia el mercado único que sus fundadores soñaban", sostiene la revista.

El artículo indica que desde enero de 2011 el gobierno argentino ha aumentado en 600 el número de artículos importados cuyas licencias no son automáticas. Según el informe "esto repercutió en Brasil, donde las exportaciones a Argentina cayeron un 15% mientras que en Uruguay las exportaciones cayeron 10%".

Por otra parte cuestiona el ingreso de Venezuela como miembro pleno del bloque tras la suspensión de Paraguay en los órganos del Mercosur. "Todo el proceso de ingreso fue legalmente cuestionable", se advierte en el artículo.

"Convertir al Mercosur en una unión política significa que las decisiones están basadas en las preferencias de los actuales gobiernos de izquierda, en lugar de los intereses a largo plazo de los países. Además es difícil diferenciar al Mercosur de la UNASUR", agrega el informe.

"El grupo que se compone actualmente de poco más que besos y abrazos entre compañeros que sirve de poco en un mundo más duro", concluye la nota de The Economist.

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