Trabas y cerrojo cambiario ya afectan a todos los sectores

¿Qué tienen en común un fabricante de papas fritas, un autopartista cordobés, una inmobiliaria porteña, un laboratorio de la provincia de Buenos Aires, una bodega mendocina, una empresa textil, una minera o una lujosa marca de ropa europea que vendía sus productos en la exclusiva Avenida Alvear?

Que todas, en mayor o menor medida, vienen siendo afectadas por las últimas medidas del Gobierno tendientes a `pesificar` la economía, cerrar las importaciones, controlar las exportaciones y limitar la liquidación de divisas. A los casos de las papas Farm Frites y McCainn; del fabricante de antibióticos Bedson; de la tradicional casa de moda Ermenegildo Zegna se le suman los de bodegas como Concha y Toro; la autopartisa Pertrak; una importante minera; productores textiles y vendedores de inmuebles. En realidad, los casos son muchos más. El problema es que son pocos los empresarios que se animan a contar sus vicisitudes por temor a las represalias que reciben desde la omnipresente oficina de la Secretaría de Comercio Interior que comanda Guillermo Moreno. Con en este marco, el grupo de entidades empresarias cordobesas conocido como G6 advirtió que el cerrojo cambiario, las dificultades para importar y la inflación tendrían impacto en las empresas y el empleo. Las condiciones de la economía han comenzado a impactar directamente en el sector productivo, advirtieron en una declaración que firman la Cámara de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Federación Comercial Fedecom, la Unión Industrial de Córdoba (UIC), la Cámara de la Construcción y la Cámara de Comercio Exterior. Mencionaron la pérdida de competitividad, el incremento de los costos en dólares, las trabas y restricciones al comercio internacional y a la producción nacional que requiere de insumos extranjeros así como a la presión fiscal excesiva de ser aspectos que ponen en jaque a la actividad productiva. Este escenario se vive también en el sector textil. Un fabricante de indumentaria y calzado que exporta parte de su producción se quejó por la liquidación anticipada y admitió haber frenado sus envíos al exterior. De hecho, textiles como Alpargatas y Dass debieron reducir la producción y los turnos de trabajo por las restricciones a la importación. EL CRONISTA