Tras la investigación del Lava Jato, líderes de América se unen para decir nunca más

El presidente peruano, Vizcarra, dijo esta semana que espera que los líderes se comprometan a tomar medidas concretas.

Bloomberg

Mientras América Latina se tambalea por un escándalo de corrupción en todo el continente, los jefes de Estado de todo el hemisferio se reunirán en Lima para buscar formas de garantizar que nunca más vuelva a ocurrir algo similar.

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, recibirá a los líderes y enviados especiales de 33 naciones en la Cumbre de las Américas, que se celebrará del 13 al 14 de abril y que busca un acuerdo sobre las medidas para enfrentar la corrupción luego del escándalo denominado Lava Jato que expuso la naturaleza transnacional del problema.

El escenario y el momento no podrían ser más apropiados. El predecesor de Vizcarra, Pedro Pablo Kuczynski, renunció en marzo en vísperas de una votación para someterlo a un juicio político, mientras que el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva comenzó la semana pasada una sentencia de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero. Ambos exlíderes fueron destituidos por el mayor escándalo de corrupción de América Latina, que continúa proliferando con detenciones e investigaciones desde Argentina hasta República Dominicana.

La desconfianza que tiene la población de las autoridades y las empresas debido a casos de corrupción “dañan no solo la economía, sino la gobernabilidad democrática y a la fibra moral de nuestra sociedad”, dijo Vizcarra el jueves en la inauguración de una reunión de negocios regional. Los escándalos “han menoscabado nuestro crecimiento y desarrollo, generando una falta de predictibilidad, factor fundamental para empresas, mercados e inversionistas”.

Eso indica que la cumbre debería producir algo más que palabras más vacías. Si bien los sobornos no son nada nuevo en la región, la extensión de estos que ha quedado expuesta por el escándalo ha aumentado la percepción pública de que la política está más llena que nunca de delincuentes.

Como resultado, los candidatos populistas han recibido un impulso en las campañas presidenciales en países como Brasil y México. “Existe el riesgo de que si no se aborda, los latinoamericanos se desilusionarán más de la democracia y rechazarán cada vez más sus instituciones políticas”, dijo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano.

La sombra de Venezuela

La profundización de la crisis política y económica de Venezuela aún puede eclipsar las duras conversaciones en materia de corrupción. Cientos de miles de venezolanos han huido a través de las fronteras hacia Colombia, Brasil y más lejos en el último año, y las salidas podrían acelerarse, lo que incrementa la presión de una respuesta regional.

“La crisis de refugiados en Venezuela es un problema que clama por la cooperación”, dijo Shifter.

Colombia y Panamá han impuesto restricciones de visa a los venezolanos en un intento por frenar el flujo. Chile, que acogió a más de 100.000 venezolanos solo el año pasado, adoptó un enfoque más generoso esta semana al anunciar una nueva visa de emergencia de un año para los que huyen del país, siguiendo el ejemplo de una iniciativa similar de Perú.

Prohibición de Maduro

Al ritmo actual, hasta 3 millones de venezolanos pueden llegar a abandonar el país a fines de este año y los Gobiernos necesitan analizar formas de aliviar la presión en países que luchan por hacer frente a la demanda de vivienda y medicina, según Jason Marczak, director del Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council.

“Esta es una de las mayores salidas de personas que estamos viendo en cualquier parte del mundo en este momento”, dijo Marczak. “Es el principal problema al que se enfrenta el hemisferio”.

Perú excluyó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de la cumbre después de que su decisión de convocar elecciones anticipadas fuera condenada por la oposición y por los Gobiernos de América Latina, Europa y Estados Unidos.

Otros líderes están declinando la invitación y hay menos de 20 jefes de Estado confirmados. La decisión del presidente Donald Trump de no participar de la cumbre esta semana reduce el riesgo de acalorados debates sobre el comercio, tema donde la retórica proteccionista de su Gobierno choca con muchas naciones latinoamericanas que han abrazado el libre comercio.

Delegación estadounidense

Mientras Trump se queda en Washington para supervisar la respuesta militar estadounidense a un ataque con armas químicas en Siria, el vicepresidente Mike Pence asistirá a la cumbre junto con la hija del presidente, Ivanka Trump, y su esposo y asesor presidencial estadounidense, Jared Kushner.

El secretario de Comercio Wilbur Ross también pronunciará un discurso en la cumbre comercial de dos días, al igual que los jefes de Estado de Canadá, Chile y México.

El principal negociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de Trump canceló su viaje a Lima. El representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, ya no asistirá a la reunión, dijo la vocera Emily Davis en una respuesta a consultas enviadas por correo electrónico, mencionando un cambio en la agenda.

Lighthizer había planeado reunirse con la canciller canadiense, Chrystia Freeland, y el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, en el marco de la cumbre para analizar las negociaciones del TLCAN que tendrán lugar esta semana en Washington, dijeron ayer tres fuentes familiarizadas con las conversaciones. No está claro cuándo Lighthizer, Guajardo y Freeland podrán reunirse nuevamente.

El presidente peruano, Vizcarra, dijo esta semana que espera que los líderes se comprometan a tomar medidas concretas para combatir la corrupción en áreas como el intercambio de datos bancarios entre países y la facilitación de extradiciones. Perú cumplirá rigurosamente con sus promesas y espera que los demás Gobiernos hagan lo mismo, dijo Vizcarra el 10 de abril.

“Ha habido una pérdida de confianza en los partidos políticos y el liderazgo político debido a la asociación con la corrupción”, dijo Marczak. “Es un momento crucial para que los líderes demuestren que hablan en serio sobre la corrupción, no solo de la boca para afuera, sino para tomar medidas de verdad”.

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