Tras medio siglo en el poder en Cuba, este jueves acaba la era de los Castro

El nuevo gobierno deberá decidir si continúa con la apertura comercial

Andrés Venegas Loaiza - avenegas@larepublica.com.co

Después de 57 años de gobierno de los hermanos Castro en Cuba, este jueves el Partido Comunista de Cuba elegirá a la persona que sucederá a Raúl Castro como presidente. El cambio de Gobierno llega en una época en la que Cuba ha decidido abrirse de a poco al ingreso de la inversión extranjera, ha restablecido sus relaciones con Estados Unidos y está en proceso de implementar diferentes reformas tanto económicas como sociales que deja el presidente saliente.

El nuevo mandatario tendrá “un amplio abanico de posibilidades” para aplicar cambios que ya fueron consensuados dentro del sistema político, según el cubano Pavel Vidal, doctor en economía y consultor del Banco Interamericano de Desarrollo. El especialista en la isla asegura que “se han implementado solamente 20% de las reformas planteadas por el presidente actual” y que entre los cambios más importantes que debe asumir el Gobierno entrante están la apertura a la inversión extranjera, una mayor liberalización del sector privado, generar facilidades en la creación de pequeña y mediana empresa y lograr una mayor inversión de los cubanos residentes en el exterior.

La primera tarea que menciona Vidal se está cumpliendo paulatinamente, pues se evidencian cifras de inversión de US$2.000 millones de capital extranjero en 2017, según cifras de la encuesta del cuarto trimestre de 2017 del Cuba Standard Economic Trend Report, lo que evidencia que “los inversionistas mantienen el interés por el mercado cubano”, según señala el Cuba Study Group en su más reciente informe ‘¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional?’. Gracias a estas nuevas dinámicas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) actualizó la semana pasada la proyección de crecimiento de Cuba en 1,6% para 2018, después de que había previsto un aumento del PIB de 1% para la isla en noviembre.

A estos retos se suman los datos suministrados por el Banco Interamericano de Desarrollo. Según la entidad, el nivel de dependencia de importación de alimentos de la isla se ubica entre 60% y 80% y su tasa de inversión es una de las más bajas en comparación con la región al establecerse en 12,7% en los últimos 20 años. Además, el PIB tiene 3,2% como tasa de crecimiento anual entre 1950 y 2014 y creció 2,6% frente a 4% de la región, periodo que tiene en cuenta la etapa de reformas de Raúl Castro entre 2008 y 2014.

Luis Carlos Reyes, analista internacional de la Universidad Javeriana, dice que este momento es clave para “decidir si sigue el camino de otros países de corte comunista como Vietnam o China, que pese a mantener el sistema de gobierno de partido único han introducido reformas de apertura que logran que sus economías crezcan bastante”. Por su parte, Vidal advierte que aunque muchas de las reformas de Raúl Castro ya fueron debatidas “muchas han enfrentado resistencias desde diferentes esferas del poder y desde la propia población”, por lo que el nuevo presidente deberá mostrar “su voluntad y capacidad para, primero, darles continuidad a las reformas de Raúl, y luego para profundizarlas”.

Según las cifras oficiales del gobierno, compartidas por la Oficina Nacional de Estadística, el crecimiento planeado del PIB para 2018 es de 2%, encima de las expectativas de la Cepal. Además, el organismo estimó en 2,4% el promedio anual de crecimiento del PIB desde 2008 a 2017, cuando se esperaba que fuera de 4,4%. Por su parte, el Ministerio de Economía anunció un crecimiento de 1,6% en 2017, cifra que es discutida por varios sectores.

LOS CONTRASTES

  • Pavel VidalDoctor en Economía y Consultor cubano del BID

    “El nuevo gobierno podrá contar con una mayor evidencia en cuanto a los fallos del modelo socialista que se ha intentado imponer, esperamos que esté a la altura”.


  • Luis Carlos ReyesInternacionalista de la Universidad Javeriana

    “El nuevo gobierno definirá si da oportunidades iguales y buenas a todos sus ciudadanos usando el mercado o puede cerrarse al libre comercio y a los Estados”.

Los analistas también comentaron sobre el impacto político que significa el hecho de que después de 47 años de gobierno de Fidel Castro y tras una década de su hermano al mando, llegue un nuevo gobierno. Reyes asegura que quien llegue al poder podrá definir su propio camino en “lo que se puede entender como socialismo”. El experto explica que “uno puede decir que Suecia, Noruega y Dinamarca son países socialistas, pero los une un sentido muy distinto al de Venezuela y Cuba”. Por su parte, Vidal señala que llega al poder “una nueva generación de políticos que no participó en la lucha revolucionaria de los años cincuenta y que son en gran parte desconocidos para la población. Como han estado a la sombra de los políticos históricos, no sabemos muy bien cómo piensan realmente y qué nueva Cuba quisieran impulsar”, agregando que llegan a gobernar en un “contexto nacional e internacional muy diferente al que forjó los ideales revolucionarios”.

El régimen castrista anunció la salida del poder de Raúl Castro el 14 de junio de 2017 por medio de un comunicado en el diario oficial Gramma. En ese entonces, el anuncio a las elecciones se sumó a los rumores sobre una enfermedad grave que estaría padeciendo Raúl. El opositor Guillermo Fariñas aseguró el mismo día que el líder cubano sufre “esclerosis generalizada en sus conductos cardíacos” y una “escoleosis lateral agravada en su columna vertebral”. Organizaciones como Human Rights Watch han calificado como un sistema represivo al gobierno de los Castro. Cuando falleció el máximo líder cubano, la ONG aseguró que “con Fidel Castro siguió siendo el único país de la región que continuó reprimiendo prácticamente todos los derechos civiles y políticos”.  El legado de los Castro en Colombia va desde la experiencia que vivió Fidel el día del “Bogotazo” en 1948 hasta sus acercamientos con las guerrillas, como el ELN y las Farc, y su protagonismo en el Acuerdo de Paz.

El legado que dejan en la isla

El apellido de los Castro se escribirá al lado de la historia de Cuba: 11 millones de sus habitantes nacieron bajo su batuta, que representan a cerca de 70% de la población. Además, se convirtieron en uno de los nortes ideológicos de la izquierda de América Latina y uno de los principales aliados de Venezuela, socio en el que la isla encontró un sostén económico mientras duró el boom petrolero. Desde el poder, Raúl inició una apertura de la isla, especialmente con Estados Unidos, con quien reinició las relaciones durante el mandato de Barack Obama, hoy disminuidas por la llegada de Donald Trump.

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