EE.UU.

Trump saca a relucir el tema de Pearl Harbor con la líder japonés en la Casa Blanca

Takaichi afirmó haber presentado a EE.UU. propuestas para ayudar a estabilizar los mercados energéticos, anticipando dificultades para la economía global

Bloomberg

Las tensiones entre Estados Unidos y Japón por la guerra con Irán seguían siendo evidentes mientras el presidente Donald Trump recibía a la primera ministra Sanae Takaichi, incluso mientras elogiaba a Japón por responder a su llamado de apoyo en el esfuerzo

“Están dando la talla”, a diferencia de los aliados de la Otan, dijo Trump el jueves en la Casa Blanca junto a Takaichi. “Hemos contado con un apoyo y una relación extraordinarios con Japón en todo”.

Sin embargo, la visita estaba destinada a ser tensa, ya que no está claro qué medidas está dispuesto a tomar Japón de inmediato para ayudar a mitigar las consecuencias económicas y de seguridad de la guerra, que sigue siendo profundamente impopular en Japón. Participar en un conflicto armado es legalmente cuestionable según la constitución del país.

La incómoda situación quedó patente cuando un periodista le preguntó a Trump por qué Estados Unidos no había informado a Japón y a sus aliados europeos con antelación sobre su ataque a Irán.

—¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? —dijo, volviéndose hacia Takaichi con una risita—. ¿Por qué no me contaste lo de Pearl Harbor?

Takaichi no se tomó eso a broma, sino que frunció los labios y lanzó miradas a sus asesores sentados a un lado en el Despacho Oval.

Esta declaración fue el ejemplo más reciente de un líder extranjero que se vio acorralado en una reunión en la Casa Blanca con Trump, quien ha buscado aprovechar esas oportunidades para obtener concesiones o criticar sus políticas por considerarlas contrarias a los intereses estadounidenses.

“No necesitamos nada de Japón ni de nadie más, pero creo que es apropiado que den un paso al frente”, dijo Trump.

Por lo demás, Takaichi se mostró impasible durante la rueda de prensa previa a su reunión bilateral, y en sus breves declaraciones ofreció repetidamente su apoyo a Trump y le agradeció su firme compromiso con la alianza entre Estados Unidos y Japón.

Takaichi afirmó haber presentado a Estados Unidos propuestas concretas para ayudar a estabilizar los mercados energéticos, anticipando mayores dificultades para la economía global. Condenó los ataques iraníes en países vecinos y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz por parte de Irán.

También añadió que jamás se le puede permitir a Irán tener armas nucleares, reconociendo así la principal razón que Trump ha utilizado para iniciar la guerra el 28 de febrero.

La guerra en Irán y el consiguiente aumento de los precios de la energía amenazaron con ensombrecer la visita del jueves, después de que Trump instara a Japón y otros aliados a desplegar buques de guerra para ayudar a asegurar el estrecho de Ormuz. Ningún país ha accedido a desplegar embarcaciones para vigilar esta vía marítima crucial para el transporte de petróleo, lo que provocó la ira de Trump.

Takaichi, quien mantiene una relación cordial con Trump, es una firme defensora de la alianza entre ambos países. Sin embargo, también debe conciliar la oposición pública a la guerra en su país con las estrictas restricciones legales internas al despliegue de las fuerzas armadas.

El martes, Trump arremetió contra sus aliados, señalando en particular a la Otan y mencionando a Japón, Australia y Corea del Sur, diciendo que Estados Unidos ya no necesitaba su ayuda en el conflicto con Irán, que ha demostrado "tanto éxito militar".

“¡No necesitamos ayuda de nadie!”, dijo Trump en una publicación en redes sociales.

Tras esa misiva, Takaichi declaró que se enfrentó a una reunión “sumamente difícil” con Trump. Añadió que Japón podría ayudar una vez alcanzado un alto el fuego mediante el envío de dragaminas u otras acciones.

Japón es particularmente vulnerable al alza de los precios de la energía, que amenaza con elevar el costo de vida de sus residentes. El país importa más de 90% de su petróleo crudo de Oriente Medio.

La reunión entre Trump y Takaichi ha sido vista por los japoneses como una oportunidad para demostrar la solidez de la relación entre Estados Unidos y Japón. Trump ha elogiado repetidamente a Takaichi, quien obtuvo una victoria aplastante en las elecciones de febrero. Estados Unidos ha respaldado sus planes para fortalecer las fuerzas armadas japonesas y así contrarrestar el creciente poder de China.

La visita a la Casa Blanca también representa una oportunidad para que ambos países fortalezcan sus lazos económicos. Un tema central de conversación probablemente serán los proyectos que se financiarán con el fondo de inversión de US$550.000 millones creado el año pasado como parte de la tregua arancelaria entre Estados Unidos y Japón.

Según un funcionario de la Casa Blanca, que compartió los detalles antes del anuncio bajo condición de anonimato, los dos líderes tenían previsto anunciar el jueves un acuerdo entre GE Vernova Inc. y Hitachi Ltd. para la construcción de pequeños reactores nucleares modulares BWRX-300 en Tennessee y Alabama, con un coste de hasta US$440.000 millones. Esta iniciativa contribuirá a estabilizar los precios de la energía e impulsará la generación de energía bajo demanda para alimentar las plataformas de inteligencia artificial.

El mes pasado, Japón anunció una inversión conjunta de US$36.000 millones para una terminal de exportación de petróleo en Estados Unidos, una central eléctrica de gas y una planta de fabricación de diamantes sintéticos. Se espera que ambos líderes también aborden temas como la energía, las cadenas de suministro, la seguridad regional y la cooperación bilateral en ciencia, tecnología y defensa.

China también ocupa un lugar destacado en la visita de Takaichi, incluso cuando Trump anunció que su viaje a Pekín se pospondría entre cinco y seis semanas porque necesita permanecer en Washington para centrarse en la guerra. Tokio depende del poder militar estadounidense, en virtud de un tratado de seguridad mutua, para disuadir a China y Corea del Norte.

Las tensiones entre Japón y China se han intensificado en las últimas semanas después de que Takaichi sugiriera que Tokio podría acudir en ayuda de Taiwán —la democracia autónoma que Pekín reclama como propia— en caso de conflicto. Pekín ha respondido con advertencias de viaje y controles a las exportaciones dirigidas a Japón.

TEMAS


Estados Unidos - Japón - Donald Trump