Un pregrado ya no es garantía para obtener unos buenos ingresos en Estados Unidos
sábado, 21 de marzo de 2026
Un informe de The Economist mostró que la diferencia de ingresos entre los que lograron una carrera, comparado con las personas que no, cayó a 50% en cerca de 10 años
Tener un título universitario en ya no garantiza, como antes, el acceso a un buen empleo ni actúa como un “escudo” frente al desempleo. Las cifras más recientes evidencian un cambio estructural: en 2024, apenas 80% de los graduados del prestigioso MBA de la Stanford Graduate School of Business logró conseguir trabajo tres meses después de egresar, lo que representa una caída de 11 puntos porcentuales frente a la cohorte de 2021.
El fenómeno no es aislado. Según un análisis de Oxford Economics, citado por The Economist, la tasa de desempleo entre jóvenes estadounidenses de 22 a 27 años con educación universitaria ha superado de forma sostenida el promedio nacional. En enero de este año, el desempleo entre mayores de 24 años con título universitario alcanzó 36,6%, reflejando que la educación superior ha perdido parte de su capacidad de protección en el mercado laboral. La tendencia, además, trasciende a Estados Unidos.
En Europa y Canadá, el desempleo entre jóvenes con estudios superiores converge cada vez más con el del resto de su grupo etario.
A este deterioro se suma la reducción de la llamada prima salarial universitaria que, en otras palabras, es la diferencia entre lo que gana un graduado y una persona con solo educación secundaria.
Datos de la Reserva Federal de Nueva York muestran que este diferencial cayó de 69% en 2015 a 50% en 2024. Incluso, el estudio Do the Benefits of College Still Outweigh the Costs advierte que cerca de un tercio de los graduados pasa buena parte de su vida laboral en empleos que no requieren título, lo que limita sus ingresos y reduce la ventaja económica tradicional de la educación superior.
Demanda laboral
Parte de esta transformación responde a cambios en la demanda laboral. Sectores que históricamente absorbían recién egresados muestran señales de estancamiento o retroceso: en la Unión Europea, el empleo juvenil en finanzas y seguros cayó 16% entre 2009 y 2024, mientras que en Estados Unidos los servicios jurídicos prácticamente no registran crecimiento desde 2006.
Al mismo tiempo, la rápida expansión tecnológica ha erosionado una de las ventajas históricas de los universitarios. Habilidades que antes marcaban la diferencia, como el manejo de herramientas digitales, se han masificado, permitiendo que trabajadores sin título compitan en igualdad de condiciones en múltiples ocupaciones. En paralelo, los empleadores han flexibilizado los requisitos educativos: el sector de servicios profesionales y empresariales en Estados Unidos hoy emplea a más personas sin educación universitaria que hace 15 años, pese a que la proporción de graduados en la población ha aumentado.
En este nuevo contexto, el “valor protector” del título universitario depende cada vez más de la carrera elegida y de habilidades específicas. Sin embargo, ninguna disciplina está completamente blindada: el mercado laboral se ha vuelto más competitivo, más técnico y menos predecible, debilitando una de las promesas centrales de la educación superior durante décadas.