EE.UU.

Votantes de San Francisco rechazan un impuesto a los “CEOs sobrepagados”

Bloomberg

La llamada Ley contra los CEO Sobrepagados, conocida como Proposición D, habría generado más de US$250 millones al año

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Votantes en San Francisco rechazaron una propuesta que aumentaría los impuestos a las grandes empresas que operan en la ciudad, una victoria para los multimillonarios que argumentaban que la medida perjudicaría la economía local.

La llamada Ley contra los CEO Sobrepagados, conocida como Proposición D, habría generado más de US$250 millones al año, según una estimación de la ciudad, mediante un aumento de impuestos a cualquier gran empresa en la que el ejecutivo mejor remunerado ganara 100 veces o más que el salario medio de sus empleados. Los sindicatos del sector público que respaldaban la iniciativa sostenían que esos recursos eran necesarios para compensar los recortes al gasto en salud impulsados ​​por el presidente Donald Trump.

La medida se convirtió en una disputa entre visiones opuestas para San Francisco. De un lado estaban demócratas moderados, entre ellos el alcalde Daniel Lurie y sus patrocinadores multimillonarios; del otro, grupos progresistas y sindicatos del sector público que buscaban captar parte de los recursos generados por el auge tecnológico de la ciudad.

Hasta la mañana del martes, casi 54% de los votantes había rechazado el aumento de impuestos. El San Francisco Chronicle señaló que la propuesta ya no tenía posibilidades de aprobarse, aunque aún quedaban votos para contabilizar tras la elección del 2 de junio.

Multimillonarios como Chris Larsen, cofundador de la empresa de pagos con criptomonedas Ripple y uno de los principales donantes demócratas, financiaron la campaña contra la medida. También participaron donantes como Sergey Brin, cofundador de Google y la tercera persona más rica del mundo, además del inversionista de capital de riesgo Mike Moritz. Empresas como Williams-Sonoma Inc., Visa Inc. y Meta Platforms Inc. aportaron cientos de millas de dólares para oponerse a la propuesta.

Larsen había sostenido anteriormente que los intereses empresariales de San Francisco debían mantener una “lucha política permanente” contra los sindicatos de la ciudad para impulsar políticas más favorables a los negocios. Tras la derrota de la Proposición D, pidió un enfoque diferente.

“Los habitantes de San Francisco quieren soluciones reales para la crisis de asequibilidad que enfrenta nuestra ciudad, y quieren que esas soluciones se construyan mediante la colaboración, no el conflicto”, afirmó Larsen en un comunicado. “Estoy dispuesto a ayudar a encontrar puntos de acuerdo”.

Scott Mann, portavoz del grupo que apoyaba el impuesto, dijo que el resultado representaba un “día triste para San Francisco, cuando el alcalde Lurie se alió con multimillonarios y corporaciones que recibieron enormes recortes fiscales de la administración Trump”. También advirtió sobre futuros recortes presupuestarios que, según dijo, “afectarán con más fuerza a quienes menos pueden afrontarlos”.

Una propuesta independiente impulsada por la Cámara de Comercio de San Francisco para reducir los impuestos empresariales también fracasó. Lurie se había opuesto tanto a esa iniciativa como a la Proposición D.

“Los habitantes de San Francisco perciben el impulso positivo y quieren que sigamos avanzando”, afirmó Lurie en un comunicado. “Los partidarios reconocen que nuestra recuperación depende de crear oportunidades mediante empleos, pequeñas empresas prósperas y la atracción de inversiones, no de dificultar el crecimiento de los trabajadores en la ciudad”.

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