Wall Street aconseja volver a comprar acciones pese al conflicto actual en Medio Oriente
martes, 31 de marzo de 2026
El S&P 500 ha mostrado avances de 2,5% en los tres meses posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001, un alza de 13% tras el inicio de la guerra del Golfo en 2003
A pesar del impacto que ha tenido la guerra en Irán sobre los mercados globales y de las recientes caídas en el S&P 500 y el Nasdaq 100, estrategas de Wall Street están recomendando a los inversionistas empezar a retomar posiciones en renta variable de manera gradual. El argumento central es que las valoraciones se han vuelto más atractivas y que, históricamente, los mercados tienden a recuperarse tras choques geopolíticos.
El S&P 500 acumula cinco semanas consecutivas a la baja, en medio de un deterioro del sentimiento de mercado provocado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. El repunte del petróleo y el aumento de las expectativas inflacionarias han añadido presión adicional sobre los activos de riesgo, golpeando también al Nasdaq 100, que entró en corrección tras caer más de 10% desde sus máximos recientes.
En la última jornada, el S&P 500 retrocedió alrededor de 1,67%, marcando su racha negativa más larga desde 2022. El Nasdaq 100 cayó cerca de 1,93%, mientras que el Dow Jones Industrial Average también cedió 1,73% y entró en territorio de corrección, reflejando el impacto de la incertidumbre global.
Estrategas ven oportunidad
Pese a este contexto, varias firmas están viendo oportunidades de entrada. Desde Cibc Capital Markets, el estratega Christopher Harvey señaló que el mercado ya está enviando señales para volver a posicionarse, aunque de forma gradual. “Se trata de caminar, no correr, pero ya se ha dado el pistoletazo de salida”, dijo a Bloomberg.
En la misma línea, el enfoque apunta a comenzar a invertir progresivamente, con preferencia por grandes tecnológicas como Alphabet, Apple, Nvidia y Palantir Technologies, sectores que continúan liderando el interés del mercado por su exposición a la inteligencia artificial.
Por su parte, JPMorgan Chase adoptó un giro en su postura sobre la renta variable estadounidense, pasando de una visión bajista táctica a una posición neutral. Andrew Tyler, director de inteligencia de mercado global de la firma, afirmó que el equipo está construyendo una lista de oportunidades, manteniendo exposición en energía y tecnología por su resiliencia en entornos volátiles.
Desde Truist Financial, Keith Lerner destacó que las caídas recientes pueden representar puntos de entrada para inversionistas con liquidez disponible. “No conviene esperar el momento perfecto, porque el mercado puede moverse con noticias inesperadas”, señaló también a Bloomberg.
El estratega añadió que mantener parte del portafolio en efectivo sigue siendo clave para gestionar riesgos ante posibles nuevas caídas derivadas de la tensión geopolítica, en un entorno donde los titulares pueden alterar rápidamente los mercados.
Uno de los principales soportes de estas recomendaciones es el comportamiento histórico tras crisis geopolíticas. Barclays ha identificado que, en episodios anteriores, los mercados suelen registrar recuperaciones tras el shock inicial, incluso en contextos de alta incertidumbre.
En ese sentido, el S&P 500 ha mostrado avances de 2,5% en los tres meses posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001, un alza de 13% tras el inicio de la guerra del Golfo en 2003, y un incremento acumulado cercano a 60% desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, reforzando la tesis de resiliencia de largo plazo.
Actualmente, el índice cotiza en torno a 19,5 veces las utilidades proyectadas a 12 meses, en línea con su promedio de la última década, mientras se espera un crecimiento de beneficios cercano a 15% este año, uno de los más altos desde el fin de la pandemia.
Keith Lerner insistió en que estas correcciones hacen parte natural del ciclo bursátil y no deben interpretarse como una salida estructural del riesgo. “La relación riesgo-recompensa mejora a medida que el mercado retrocede”, afirmó.
Mientras tanto, el frente geopolítico sigue siendo volátil. El presidente Donald Trump ha alternado mensajes de presión militar con señales de apertura diplomática, generando incertidumbre adicional sobre la evolución del conflicto.
En conjunto, la estrategia que empieza a tomar fuerza en Wall Street es clara: entrar de forma gradual, evitar decisiones impulsivas y aprovechar los niveles actuales del mercado, sin intentar anticipar el punto exacto de giro.