Wall Street incorpora el “factor Trump” en su modelo de análisis del riesgo país
miércoles, 3 de junio de 2026
Durante los últimos meses, varios de los países cuyos líderes tienen una relación cercana con Trump han registrado los mejores desempeños entre las economías emergentes
Los inversionistas internacionales están utilizando un criterio cada vez más inusual para decidir dónde poner su dinero: la relación que tienen los gobiernos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Más allá de indicadores como el crecimiento económico, la inflación o las cuentas fiscales, los mercados están prestando atención a qué tan cerca o lejos se encuentra un país de la Casa Blanca.
La lógica detrás de esta tendencia es sencilla. Cuando un gobierno mantiene una buena relación con Washington, los inversionistas consideran que tiene más posibilidades de recibir apoyo político, financiero o diplomático si enfrenta dificultades. Eso reduce la percepción de riesgo y hace que más personas estén dispuestas a comprar su deuda. En cambio, los países enfrentados con Trump suelen generar más cautela entre quienes prestan dinero.
El fenómeno se ha vuelto visible en los mercados de bonos soberanos, es decir, los títulos de deuda que emiten los gobiernos para financiarse. Durante los últimos meses, varios de los países cuyos líderes tienen una relación cercana con Trump han registrado algunos de los mejores desempeños entre las economías emergentes. Uno de los casos más destacados es Argentina. El presidente argentino, Javier Milei, se ha consolidado como uno de los principales aliados políticos de Trump en América Latina. Esa cercanía se tradujo en un importante respaldo de Estados Unidos, que a finales del año pasado impulsó un paquete de apoyo financiero por US$20.000 millones para ayudar a estabilizar la economía argentina y fortalecer la confianza en las reformas económicas del gobierno.
Otros países de América Latina también han resultado beneficiados. Los bonos de Ecuador y El Salvador se encuentran entre los de mejor desempeño dentro del universo de mercados emergentes. Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, la deuda de ambos países ha generado rendimientos que duplican el promedio registrado por los bonos de las economías emergentes. Venezuela representa quizá el caso más llamativo. Los bonos venezolanos han sido los de mejor comportamiento entre los mercados emergentes durante este año. Los títulos, que a finales de 2025 se negociaban alrededor de 30 centavos por cada dólar de valor nominal, han escalado hasta cerca de 60 centavos, duplicando prácticamente su precio.
Detrás de ese repunte está el acercamiento entre Caracas y Washington. Los inversionistas consideran que una relación más estrecha con Estados Unidos podría facilitar futuras negociaciones para reorganizar la deuda externa del país y mejorar las perspectivas económicas de largo plazo.
Mientras algunos países se benefician de su cercanía con Trump, otros han enfrentado dificultades debido a relaciones más tensas con la administración estadounidense. Colombia es uno de los ejemplos más citados.
Durante gran parte del último año, la deuda colombiana tuvo un desempeño inferior al promedio de los mercados emergentes en medio de los frecuentes enfrentamientos políticos entre el presidente Gustavo Petro y Trump. Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar recientemente. Los bonos colombianos registraron una fuerte recuperación después de que Abelardo De La Espriella, candidato más cercano a Washington, apareciera como favorito para suceder a Petro en las elecciones. Como resultado, el rendimiento de los bonos soberanos colombianos a 10 años cayó por debajo de 7%, una señal de que los inversionistas perciben un menor nivel de riesgo.
La geopolítica, una ventaja financiera
La influencia de este “factor Trump” se extiende más allá de América Latina. En Pakistán, por ejemplo, los inversionistas han reaccionado positivamente al papel que desempeña el país como mediador entre Estados Unidos e Irán. Después de sufrir una caída cercana a 10% al inicio del conflicto, los bonos pakistaníes se recuperaron y han superado el desempeño promedio de los mercados emergentes desde finales de marzo. La República Democrática del Congo fortaleció sus vínculos con EE.UU., lo que ayudó a respaldar una emisión de bonos por US$1.250 millones.