Alerta por proyecto de modificación del POT

Amparo Arújo Jiménez

Desde esta tribuna gremial advierto que a Bogotá se le vendrá un problema, para nada de poca monta por las falencias que tiene la propuesta de modificación excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

Como presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá hago una serie de reparos al proyecto de acuerdo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que quiere tramitar el Distrito, al considerar que por el afán con el que se diligencia, deja en el limbo asuntos trascendentales. El hecho que se presente al Concejo de Bogotá un proyecto de Acuerdo para expedir un decreto de la Alcaldía, podría conllevar a un lío de grandes magnitudes por cuanto se estaría vulnerando el necesario principio de la concertación. Que miedo correr riesgos y aventurar con posiciones unilaterales, obviando opiniones importantes y pasando por alto el diálogo y el acuerdo, más al amparo de una democracia tan expedita y fuertemente avalada por la Constitución de 1991.

Estoy segura que todo esto crearía problemas de magnitudes incalculables para la ciudad. Nosotros en la Lonja queremos saber qué pasará con los temas aún no concertados con la CAR, como por ejemplo la reserva de la cuenca alta del río Bogotá, la definición del perímetro urbano borde Norte, la definición del suelo de protección y la revisión de procesos de legalización en algunos suelos de reserva y saber cuál será el futuro del botadero Doña Juana y si en la Calera no se podrá construir un metro cuadrado más.

En mi concepto, el documento del POT tiene muchas inconsistencias e inquietudes que quedan por resolver. Es increíble, pero a la fecha no se conoce el articulado del proyecto de acuerdo, los anexos cartográficos, ni el documento técnico de soporte.

Este gremio que presido y que agrupa constructores, empresas inmobiliarias y avaluadores, expresa su preocupación por la desaparición de las UPZ como instrumentos de planeación, asunto que resulta 'muy preocupante', haciendo salvedad que la utilización de dichos instrumentos generaba dificultades operativas en su manejo, pero que ya había sido superada por la práctica.

Ahora resulta importante preguntarnos si las fichas normativas van a llegar al mismo nivel de detalle que las UPZ, ya que ahora pasamos de 112 UPZ a 37 planos. Consideramos que al igual que la modificación del POT, estas fichas normativas deberían ser convenidas y construidas con los gremios y la comunidad en general; y si no, quisiéramos saber cómo se expedirán, que norma regirá entretanto y cuando sería efectivo dicho cambio normativo.

Le pedimos a la administración distrital que establezca planes de manejo, normas de ocupación y uso del suelo en las áreas rurales, terrenos que representan aproximadamente el 75% del territorio distrital. Estas áreas se caracterizan por tener las más altas condiciones ambientales, propósito que estaba proyectado a través de las Unidades de Planeamiento Rural, pero que a la fecha no han sido reglamentadas.

Es importante que se de aplicación a las leyes de suelo y Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que puedan dar una nueva visión al desarrollo de la ciudad y la región.

Por tal motivo considero que dicha modificación se debe dar sin premuras de tiempo, concertada en debida forma y respondiendo a las necesidades reales de nuestra ciudad.

Confusión en reglas de edificaciones
No es claro el manejo de la edificabilidad permitida sobre un inmueble y menos la distribución de la misma en las diferentes zonas de la ciudad. No es comprensible el bajo índice de edificación para el centro de la ciudad por limitaciones en la construcción de las redes matrices, cuestión que reprimirá el distrito central de negocios. Este asunto es prioritario si tenemos en cuenta que estamos a las puertas del TLC.