Desarrollo de infraestructura

No hay obras costeras adecuadas

Germán Rivillas

Colombia es un país mega-diverso, con grandes riquezas continentales y dos océanos (Atlántico y Pacífico) que en su totalidad abarcan una zona litoral de aproximadamente 2.900 km de línea de costa. Analizando el caso particular de la costa Atlántica, se puede observar desde el departamento de la Guajira hasta el Chocó una ausencia de infraestructura costera adecuada. En el mejor de los casos, es posible encontrar infraestructura que aunque mal establecida intenta atender las necesidades de las poblaciones sobre las cuales tienen influencia.

Una de las grandes problemáticas que se tienen en todos los 1.600 km de línea de costa de la región Caribe es la erosión costera. Es una palabra ampliamente conocida por la comunidad debido a las graves afectaciones que genera en las actividades humanas, tanto de explotación como de uso turístico. Entre las principales acciones que intensifican los problemas de erosión está el establecimiento inadecuado de infraestructura de protección costera, que sumado a los desarrollos urbanos afecta la calidad ambiental de los ecosistemas costeros.

Las estrategias encaminadas hacia iniciativas de protección obedecen a medidas de corto plazo y están vinculadas a periodos políticos, definidas a través de soluciones de contingencia y no de mitigación, cuyo fin sea la reducción de las afecciones a las zonas marino-costeras. Este tipo de medidas solo permite proteger una zona particular de la playa debido a su naturaleza estática y migran el proceso de erosión hacia otras localidades, que a su vez, en la necesidad de atender esta problemática, replican el mismo modelo y comienza entonces un ciclo sin retorno que no lleva a soluciones contundentes.

En las últimas décadas los tomadores de decisiones han incluido aspectos relacionados con el ecosistema en los planes de manejo o decisiones relacionadas con la protección de la costa, mediante estrategias públicas o inversión privada, pero en la mayoría de las situaciones las intervenciones carecen del conocimiento de los procesos que se desarrollan en las zonas costeras.

En cuanto al turismo, por la ausencia de políticas encaminadas al manejo integral de zonas costeras, históricamente se ha permitido el desarrollo infraestructura en zonas donde no debería estar permitida la construcción hotelera pues no se considera la integración entre las obras y el ecosistema. Impactos negativos en la calidad del agua y en general en el medio ambiente son generados por las descargas de aguas residuales y residuos sólidos sin un tratamiento adecuado, exacerbado por la falta de conocimiento.

A pesar de la realidad que se vive en las zonas costeras, existen opciones y mecanismos que pueden cambiar a mediano y largo plazo las problemáticas socio-ambientales de las comunidades y que van de la mano con las actividades de desarrollo del país. La solución se encuentra en la manera como establecemos la integración entre la infraestructura y el ecosistema, y es donde aparece un nuevo concepto conocido como infraestructura verde.
La infraestructura verde es aplicada ampliamente en la actualidad, ya que es vista como una solución que responde con las demandas, asegurando la integridad del funcionamiento del ecosistema. Es un concepto muy amplio que puede entenderse como el desarrollo de infraestructura natural, semi-natural, o artificial para contribuir con la conservación de la diversidad y el mejoramiento de los servicios eco-sistémicos. Este concepto parte de la base de establecer conexiones entre las acciones humanas y el equilibrio del ecosistema, lo que permite conformar un marco de referencia para la conservación, restauración y desarrollo que beneficia a la naturaleza y a la población en el largo plazo.

Colombia debe girar en el largo plazo hacia al empleo de infraestructura verde al crear estructuras funcionales que están en capacidad de direccionar las necesidades ambientales y socioeconómicas bajo mismo enfoque.

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