Ingeniería unida para concertar la contratación

Daniel Flórez Pérez

Hace 25 años, antes que algunos abogados pensaran cómo sería el desarrollo de la ingeniería, nosotros expresábamos la necesidad de que existiera una planeación adecuada para la ejecución de los proyectos, aunque hoy se registra una gran preocupación en algunos sectores por el nivel de ejecución; la propuesta del Gobierno de no abrir licitaciones sin la maduración necesaria en términos de diseño, costos y condiciones, bajo el lema “primero estudios y diseños bien elaborados”, ha generado un cambio significativo para garantizar condiciones inmejorables en la construcción de las obras.

Gracias a la voluntad del Gobierno hemos dado un gran paso, no solo porque se han integrado en nuevas políticas todas las normas de la contratación que estaban dispersas, sino también porque varios temas por los que tanto ha luchado la ingeniería colombiana fueron incluidos en esas normas, iniciando así la modernización de la contratación de cara a los retos de la Colombia del futuro, sin embargo, debemos concertar para optimizar lo que está estipulado en la ley.

Hoy hacemos un llamado a la ingeniería nacional, pues es nuestra responsabilidad que se haga efectiva la inversión del 6% del PIB, la cual nos ayudará a dar un salto en la infraestructura del transporte y a mejorar nuestra competitividad. Esta es una excelente oportunidad para sobrevivir en los turbulentos mercados globalizados.

Tenemos que edificar actitudes constructivas y no destructivas ante la acción del Gobierno, fortaleciendo varios aspectos, tal y como se lo mencionamos al presidente Juan Manuel Santos, durante la conmemoración de los 125 años de fundación de nuestra benemérita sociedad.

El sacrificar los anticipos constituye un golpe de muerte para las pequeñas y medianas empresas de ingeniería, que usualmente financian el inicio de los proyectos con este recurso. Dicha situación perjudica el sano crecimiento del tejido empresarial y lleva a las firmas a ser simples instrumentos dentro de unas políticas de pobreza y de paso a una pérdida total de su identidad y su relevancia como gestoras del desarrollo del país; se fomenta la concentración de la contratación en cabeza de grandes empresas, que sí cuentan con músculo financiero.

Consideramos que el anticipo se debe manejar y controlar con fundamento en el flujo de caja, los plazos y las características específicas de los proyectos. Llegará a ser un gran pecado el que por circunstancias económicas, la gran masa de los ingenieros, especialmente en la provincia, que necesite trabajar como proveedor del Estado, se vea abocada a buscar financiación donde la encuentre, puesto que simplemente lo que requiere es un capital de trabajo, que eventualmente tenga oferta de suministro por alguna persona que haya logrado amasar grandes capitales producto del trabajo NO lícito.

Es urgente concertar la fórmula que define el famoso k de contratación, que no es otra cosa que identificar la capacidad financiera para cumplir con un desarrollo de procesos contractuales diferentes, la idea es buena y conveniente para Colombia, pero se debe reformular de manera que de verdad se llegue a la oportunidad de encontrar la pluralidad de oferentes y de esta forma se respalde la iniciativa de crear riqueza producto del trabajo del ingeniero.

Deben reglamentar experiencia de los subcontratos
Según el presidente de la SCI, Daniel Flórez, “en la actualidad de nada sirve la experiencia de las firmas que son subcontratistas, ya que no pueden calificar en las licitaciones e iniciar un proceso lícito de creación de riqueza, pues la experiencia de los subcontratos no está reglamentada en unas condiciones razonables y coherentes que pueda ser utilizada para calificar en la contratación con el Estado”.