Las consecuencias que generan las fallas en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá

En junio, 11.000 personas se vieron afectadas.

César D. Rodríguez Flórez - cdrodriguez@larepublica.com.co

Durante las últimas semanas el Aeropuerto El Dorado de Bogotá registró fallas en su operación debido a problemas en el sistema eléctrico de la terminal aérea, puntualmente, en su torre de control, la cual se sometió a una renovación hace tres años. Pese a las intervenciones que se le han realizado durante este período, la Aeronáutica Civil (Aerocivil) dio a conocer que las afectaciones se estarían presentando en el fluido eléctrico que va desde una subestación hasta la torre de control.

El caso más reciente se presentó el 25 de junio pasado, cuando la terminal aérea dejó de funcionar durante dos horas aproximadamente y afectó a más de 11.000 personas, teniendo en cuenta que debió dejar en tierra a más de 70 vuelos domésticos e internacionales.

Por lo anterior, la Aerocivil decidió investigar el funcionamiento actual de la torre de control, teniendo en cuenta que durante dicha emergencia nunca se activó el plan de respaldo y, por el contrario, se generaron afectaciones económicas a todos los actores involucrados.

Aunque no se conocen exactamente las causas de estas irregularidades, la Dirección de Servicios para la Navegación Aérea de la Aerocivil informó que las investigaciones que se adelantan actualmente arrojarán si fue un error técnico, material o humano.

No obstante, durante los últimos días han surgido diversas hipótesis que podrían dar con el por qué de esta situación, que además de las pérdidas económicas y los sobrecostos en combustible u horarios extendidos de los trabajadores, genera un desgaste superior de maquinaria en las aerolíneas.

En total, Codensa entrega entre 11.400 voltios y 34.500 voltios a la Aerocivil para que las distribuya en las subestaciones; sin embargo, la innovación y los avances tecnológicos han obligado a una renovación constante tanto en la torre de control como en el resto de instalaciones del aeropuerto, por lo cual se ha llegado a pensar que una parte de los equipos se vuelven obsoletos.

Y es que esta no es la primera vez que se registran problemas de este tipo en la terminal aérea de la capital. El 28 de marzo pasado, por ejemplo, las luces de la pista norte del aeropuerto sufrieron apagones durante más de cinco horas, hecho que obligó a que la operación aérea de ese día sufriera irregularidades y generara retrasos de hasta cuatro horas en los planes de viaje.

Otro caso se presentó el 14 de febrero pasado, cuando 12o aviones permanecieron incomunicados por dos minutos con el centro de control de El Dorado, lo cual puso en vilo la seguridad de la operación por tierra y aire.

“Lo primero que hay que decir es que ese tipo de fallas sucede no solo en Colombia, sino en otros aeropuertos del mundo. Lo que hay que revisar con mucho cuidado son los sistemas de comunicaciones y energía para que tengan un respaldo mucho más eficiente ante cualquier emergencia que se presente”, manifestó Gilberto Salcedo, expresidente de la Asociación de Transporte Aéreo de Colombia, conocida como Atac.

El experto en materia de operación aérea recalcó que actualmente el sector aeronáutico en general tiene capacidad de reaccionar. “Lo importante es siempre garantizar la seguridad operacional de todos los itinerarios de vuelo”, apuntó.

Cabe recordar que los controladores del aeropuerto El Dorado realizan entre 400 y 500 operaciones de comunicaciones al día, la actividad más importante del país en materia de transporte aéreo, teniendo en cuenta además los 36 millones de personas que moviliza anualmente la terminal.

“Una recomendación para que no ocurran este tipo de inconvenientes es que se puedan asignar servicios de torre de control y los de vigilancia y seguridad a entidades diferentes, que no solo la Aerocivil sea la encargada de esto y así se pueda garantizar la transparencia en la actividad y además evitar cualquier tipo de emergencia”, dijo Salcedo.

La clave es la evaluación de riesgos
De acuerdo con José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad Nacional de Colombia, “en los aeropuertos el principio que prima es el de seguridad y, en ese sentido, todos los procesos y sistemas tecnológicos deben estar a la vanguardia. Lo que debe hacer El Dorado en estos casos es una buena evaluación de los riesgos que se corren con estas afectaciones, hacer panes para mitigar o reducirlos, pues con lo que pasó se baja el estatus y la calificación de la terminal”, dijo.

 

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