Las instalaciones aéreas del país no alcanzan para el flujo de pasajeros

Las inversiones en infraestructura están concentradas, con un 61,3%, en carreteras. Los aeropuertos ocupan el segundo lugar con una concentración del 6,3% de las inversiones en infraestructura. La inversión pública en el sector transporte aéreo muestra una tendencia decreciente en el tiempo, por tal razón, no es extraño que los aeropuertos parezcan desbordar su capacidad, admitiendo un gran flujo de pasajeros.

Según Leonardo Ronderos, director ejecutivo de Fedelog , los diseños de las instalaciones aeroportuarias se basan en unos flujos previsibles de personas. Así, la capacidad de un aeropuerto se ve representada por la cantidad de personas que la instalación puede manejar sin serios inconvenientes.

Ronderos afirma que la infraestructura aérea que tiene actualmente el país no alcanza para los flujos de pasajeros que diariamente pasan por los aeropuertos. Por esta razón, se han propuesto alternativas en Eldorado como la construcción de una pista de aterrizaje alterna a las existentes.

Las aerolíneas nacionales registran inversiones de más de USD $7500 millones en renovación de flota, tecnología de punta y generación de empleo, entre otros. Durante los últimos cinco años, las operaciones aéreas nacionales han crecido en un 61% y el mercado internacional ha aumentado su conectividad en un 109%.

Por tal razón, “es necesario que la infraestructura aeroportuaria y se adapte al crecimiento de la oferta aérea y ofrecer así un servicio a los viajeros y clientes del sector libre de inconvenientes”.

La competitividad del transporte aéreo en Colombia está condicionada por diversos factores, entre los que se encuentran el combustible de aviación y la infraestructura aeronáutica.

Respecto a este segundo, la operación y administración de sus componentes básicos (aeropuertos y servicios de navegación aérea) se ejerce a través de monopolios.

Esto constituye otra característica que plantea retos para la competitividad del transporte aéreo colombiano, y que se pueden clasificar en dos tipos de limitantes: los costos elevados de los servicios y los rezagos en el desarrollo de la infraestructura que se traducen en deficiencias en la calidad y eficiencia del servicio.

Esto altera la efectiva productividad de Colombia frente a destinos con los que ha firmado convenios comerciales, restándole participación en el mercado, ganancias al sector y competitividad frente a los acuerdos.