Salud

Crece el uso de chatbots de inteligencia artificial como si fuera un terapeuta entre jóvenes

Gráfico LR

Un estudio de Rand y la Escuela de Salud Pública de Brown y Harvard reveló que 66% de los encuestados usa al menos una vez al mes un chatbot como si fuera un terapeuta

Isabella Salazar Gaitán

Un estudio realizado por investigadores de Rand, la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown y Harvard reveló que 12,5%, es decir uno de cada ocho adolescentes y adultos jóvenes en Estados Unidos, utiliza chatbots de IA para obtener asesoramiento sobre salud mental. Su uso es más común entre jóvenes de 18 a 21 años. Entre los encuestados, 66% aseguró usarlos mensualmente y 93% afirmó que los consejos les resultaron útiles.

Este escenario plantea un debate sobre la influencia de los chatbots de inteligencia artificial en la salud mental, su alcance e incluso la necesidad de regular su capacidad conversacional para evitar que se conviertan en el interlocutor principal en una crisis de salud mental, en lugar de ser un apoyo complementario a un verdadero profesional.

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Para Jorge Velásquez, líder del Centro de Gestión Emocional Calma de la Universidad Politécnico Grancolombiano, interactuar con un chatbot de IA no es dañino en sí mismo. El problema aparece cuando la conversación termina reemplazando la ayuda profesional.

“Un equipo de la Universidad de Brown, junto a la Escuela de Medicina LSU de Nueva Orleans, publicó en 2025 un estudio etnográfico de 18 meses en el que siete consejeros capacitados en terapia cognitivo-conductual evaluaron cómo se comportaban modelos como GPT-4, Llama 3 y distintas versiones de Claude cuando se les configuraba para actuar como terapeutas en sesiones simuladas. Tras 110 sesiones de autoevaluación, el equipo concluyó que estos sistemas incumplen de manera sistemática estándares éticos básicos de la práctica clínica”, explicó Velásquez.

LOS CONTRASTES

  • Jorge VelásquezLíder del Centro de Gestión Emocional Calma de la Universidad Politécnico Grancolombiano

    “La IA no es enemiga de la salud mental ni su salvación automática: es una herramienta cuyo valor depende enteramente de cómo, cuándo y con qué supervisión se use”.

  • Lyda Ramírez Tapiaspsicóloga del Departamento de Bienestar Institucional de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas

    “El objetivo debería ser utilizar la tecnología para ampliar y facilitar el acceso a la salud mental, pero no reemplaza el vínculo que se da en consulta psicológica”.

La falta de estándares éticos y de juicio profesional es una de las razones por las que los chatbots se han convertido en ‘terapeutas virtuales’. A esto se suma su disponibilidad las 24 horas del día, condición poco probable en un terapeuta real

IA al servicio de la salud mental

A pesar que la inteligencia artificial no puede reemplazar la atención médica, las herramientas impulsadas con esta tecnología pueden aportar al servicio de salud mental, especialmente en un contexto mundial donde los profesionales disponibles resultan insuficientes para atender la demanda.
Como explicó Velásquez, si se entiende el rol de la IA como un complemento y no como un sustituto, el panorama resulta más alentador.

“La escasez de personal es el argumento más contundente para apoyarse en la IA. Según el Atlas de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, existen apenas 13 profesionales de salud mental por cada 100.000 personas a nivel global, y esa brecha puede ser hasta 40 veces mayor entre países de renta alta y de renta baja, según el Foro Económico Mundial”, agregó el experto.

En este panorama, la IA al servicio de la salud mental puede hacer más efectiva la atención, según explicó Lyda Ramírez Tapias, psicóloga del Departamento de Bienestar Institucional de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas.

“La inteligencia artificial puede tener un rol como herramienta complementaria dentro de los procesos de salud, especialmente para facilitar la información, apoyar procesos administrativos e identificar señales que ameriten una valoración en determinadas intervenciones bajo supervisión profesional”, explicó Ramírez.

Estas tareas no reemplazan el juicio clínico, pero optimizan el trabajo del personal, considerando recomendaciones expuestas por organismos multilaterales como la Organización Panamericana de la Salud. Velásquez precisó que cualquier implementación de inteligencia artificial en este ámbito debe garantizar transparencia, protección de datos, equidad y supervisión humana constante en los procesos automatizados.

“La IA como primer filtro o herramienta de acompañamiento entre sesiones -no como el profesional mismo- es una vía razonable para ampliar el acceso en sistemas de salud saturados, siempre bajo la mirada de un equipo clínico responsable”, anotó Velásquez.

Responsabilidad de la IA y retos

Aunque el consenso indica que los chatbots de IA no sustituyen el acompañamiento profesional, el mayor reto radica en que no existe una forma eficaz de evitar que los usuarios interactúen con ellos como si fueran terapeutas, incluso cuando las plataformas incluyen advertencias para acudir a un especialista.

El año pasado, OpenAI, creadora de ChatGPT, reveló que aproximadamente 0,15% de los usuarios semanales del chatbot comparten contenidos con indicadores de ideas o planificación suicida.
“Las medidas de seguridad son importantes, pero no se puede asumir que un chatbot por sí solo garantice que una persona no desarrolle dependencia o no sustituya la atención profesional por sus conversaciones con la inteligencia artificial”, anotó Ramírez.

Esto evidencia que el desafío recae en los desarrolladores, quienes deberán fortalecer sus parámetros éticos, crear filtros para identificar situaciones de riesgo y conducir al usuario hacia la atención adecuada.

“Por eso es fundamental que estas herramientas se establezcan bajo límites claros, reconozcan situaciones de riesgo y orienten a la persona hacia los profesionales y los servicios de salud cuando sea necesario”, añadió Ramírez.

Así, aunque la IA puede servir como herramienta complementaria para ampliar el acceso, facilitar procesos y acompañar a los usuarios, los expertos coinciden en que no puede sustituir el juicio clínico ni la atención de un profesional. Por ello, su implementación requiere mecanismos que orienten a las personas hacia los servicios de salud cuando sea necesario.

¿Cómo reaccionan los chatbots al identificar una crisis de salud mental?

Los chatbots más usados hoy responden ante una crisis de salud mental con configuraciones especiales. ChatGPT, Claude y Gemini tienen mecanismos para responder ante señales de posible suicidio o autolesión. ChatGPT detecta indicios explícitos e indirectos, adapta sus respuestas, evita instrucciones que puedan causar daño y orienta hacia ayuda profesional. Claude utiliza un clasificador específico para identificar señales de riesgo y ofrecer recursos de apoyo. Gemini también bloquea contenido que facilite la autolesión y prioriza respuestas seguras.

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