El desafío tecnológico de la eficiencia energética
sábado, 7 de marzo de 2026
Tan solo para 2026, según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de electricidad alcanzaría crecimientos de 3,7%; dato que está muy por encima de 2,6% que se promedió en la última década
Sebastián Ruales
Estoy completamente convencido de que no hay energía más barata que la que no se consume. Y es que, si se piensa por un momento, ¿qué kilovatio en el mundo puede ser más económico y limpio que aquel que nunca llega a producirse?
En ese sentido, y a propósito del Día Mundial de la Eficiencia Energética, que se celebró el pasado 5 de marzo, vale la pena referirse al reto tecnológico actual que supone transitar hacia usos más óptimos y fuentes más renovables, con el fin de restarle estrés al sistema, reducir los costos operativos de los usuarios y, sobre todo, consolidar economías más sostenibles.
Dicho objetivo, precisamente, se da en medio de un contexto en el que la masificación de la movilidad eléctrica, la bonanza de la inteligencia artificial y los centros de datos, y el mayor uso del aire acondicionado están incidiendo fuertemente en el alza de la demanda eléctrica global.
Tan solo para 2026, según la Agencia Internacional de la Energía, AIE, el consumo mundial de electricidad alcanzaría crecimientos de 3,7%; dato que está muy por encima de 2,6% que se promedió a lo largo de la última década.
Ante tal panorama, que no solo exige aumentar la oferta, sino también hacerlo con formas más amigables con el planeta, es que la innovación y el componente tecnológico adquieren protagonismo. En primer lugar, es de señalar cómo la analítica de datos, el machine learning y la inteligencia artificial se convierten en soluciones para transformar el consumo eléctrico en información tangible y herramientas tecnológicas para devolverle al usuario el control de su consumo, permitiéndole generar ahorros e impactar positivamente al medio ambiente.
Aquí, a manera de ejemplo, vale citar lo que sucede con las grandes empresas en el país, en las que el gasto energético puede llegar a representar entre 30% y 40% de sus costos de operación. En estas, gracias a una adecuada implementación de sistemas de gestión energética basados en datos, se ha comprobado que pueden reducir su consumo en hasta 19%; lo que supone un recorte considerable.
Esto, en otras palabras, quiere decir que, por medio de herramientas digitales, las empresas pueden identificar ineficiencias, que se pueden corregir con decisiones informadas y dolientes internos que sepan capitalizar los datos con cambios oportunos.
Bajo esa lógica, propender alcanzar ahorros de un 19% es, a su vez, una muy buena noticia para el sistema eléctrico nacional, ya que, de acuerdo con cifras de XM, en diciembre pasado la demanda llegó a los 7.192,68 gigavatio-hora, GWh, lo que representa una variación de 4,03% con respecto al mismo mes de 2024.
Y por otra parte, frente a los kilovatios que sí llegan a consumirse, ¿qué mejor que estos provengan de una generación solar? Una fuente limpia, económica e inagotable; que en geografías como la colombiana encuentra condiciones óptimas para su explotación. Debe ser de primera prioridad para el país el desarrollo de este tipo de proyectos de manera masiva. Solo un dato: China ya produce en energía solar un tercio de toda la energía producida por Estados Unidos con todas sus fuentes. Su transformación es la que el mundo necesita ahora.
Ante una nueva conmemoración del Día Mundial de la Eficiencia Energética, en Bia Energy reafirmamos nuestro compromiso por una Colombia más competitiva, impulsada por mejores decisiones sobre su capital energético. Por eso trabajamos junto a más de 3.700 empresas, ayudándoles a optimizar su consumo y a negociar mejores condiciones en el mercado eléctrico.