El desafío tecnológico pasa por el liderazgo
sábado, 7 de febrero de 2026
Si no se articulan esfuerzos ni se coordina estratégicamente el recurso humano para alimentar la nube, difícilmente se podrán explotar todas las capacidades que la inteligencia artificial puede ofrecer
Ignacio Maroto
El ascenso de ChatGPT, al igual que el resto de modelos de inteligencia artificial generativa, ha abierto un prolongado y generalizado debate en torno al futuro del mercado laboral. Múltiples sondeos a nivel local e internacional han señalado los cientos de miles de puestos que serían reemplazados por esta innovación en las próximas décadas; casi, como si se tratara de una especie de cuenta regresiva.
Sin embargo, en lo que poco se ha reparado, y que quizás merece mayor atención, es en la incidencia del liderazgo y la coordinación humana para apropiar e incorporar adecuadamente este tipo de tecnología; de manera que, en la práctica, se convierta en una auténtica ventaja competitiva.
De hecho, según el reciente estudio desarrollado por SAS, la firma global de analítica, ‘Informe sobre el impacto de los datos y la IA: el imperativo de la confianza’, en el que se encuestaron a 1.600 tomadores de decisiones, uno de los grandes desafíos que enfrentan actualmente las empresas para adoptar la IA está relacionado con la escasez del talento especializado.
Y es que, si no se articulan esfuerzos ni se coordina estratégicamente el recurso humano para alimentar la nube, difícilmente se podrán explotar las capacidades de la IA; pues, como bien lo establece el análisis, la inteligencia artificial es tan buena como los datos que la alimentan.
Por todo lo anterior, y con el objetivo de dimensionar con mayor precisión la relevancia del liderazgo en esta era de profunda transformación tecnológica, resulta pertinente señalar que el modelo tradicional de enseñanza, en particular el que predomina en los programas de maestría, se encuentra cada vez más devaluado. Ello se debe a que sus metodologías, concebidas para contextos relativamente estables y predecibles, han ido perdiendo vigencia frente a la creciente volatilidad, complejidad e incertidumbre que hoy caracterizan a los mercados y a los entornos organizacionales.
En su lugar, el contexto actual está demandando aproximaciones con propósitos claramente definidos, programas alineados con criterios de sostenibilidad y experiencias de aprendizaje aplicado, como las que ofrece el denominado método de caso. A través de estos enfoques, quienes cursan un programa de MBA o Executive MBA pueden complementar la formación teórica tradicional con experiencias inmersivas y prácticas, en las que no solo analizan situaciones concretas, sino que también evidencian de primera mano los desafíos reales y complejos a los que se enfrentan los líderes contemporáneos en entornos cada vez más dinámicos e inciertos.
El ‘método de caso’, como se le conoce a esta metodología en particular, es uno de los mecanismos pedagógicos que utilizamos en Westfield Business School para que los alumnos debatan sobre cuáles eran los principales retos de determinada empresa, cómo se abordaron en su momento y qué pudo haberse hecho mejor para solventarlos.
Así mismo, a esta aproximación del ‘método de caso’ y a nuestra filosofía de ‘triple impacto’: personas, rentabilidad y medio ambiente, se le suma otro diferencial: nuestras Semanas de Inmersión Global (Global Immersion Weeks), que consisten en experiencias presenciales en entornos de alta innovación, como: Silicon Valley, Boston, Miami, Múnich y Madrid; para presenciar de primera mano la dinámica de estos ecosistemas. Por todo lo anterior, para que la transformación tecnológica y la digitalización se conviertan en una realidad tangible al interior de las empresas, resulta esencial promover nuevos estilos de liderazgo y gestionar el talento de manera oportuna y estratégica. La inteligencia artificial, lejos de ser un proceso automático, es un desarrollo que se construye y perfecciona día a día a partir de la coordinación.