El papel de los dispositivos en la economía digital
sábado, 25 de julio de 2026
Fortalecer la economía digital en Colombia requiere entender que el software y el hardware son dos caras de la misma moneda, y limitar la visión de la transformación digital a lo intangible es restringir el potencial
Juanita Agudelo
Hablar de economía digital, en un contexto en el que cada vez se profundiza más la disrupción tecnológica, supone hacer referencia a un amplio espectro de innovaciones: redes móviles, nubes, plataformas, infraestructura de gestión de datos (como la IA), comercio electrónico, pagos digitales, etc. Sin embargo, esta es tan solo una cara de la moneda, la que más fácilmente reconoce el usuario final; la otra cara, aquella que quizás opera tras bambalinas, es la que materializa gran parte de dicha propuesta de valor.
Tomemos, por ejemplo, el caso del comercio electrónico. El comprador navega a través de un amplio portafolio de productos en línea, consulta en tiempo real la disponibilidad de cada referencia, visualiza en 3D los artículos seleccionados, accede a promociones personalizadas, paga con el método de pago de preferencia y recibe actualizaciones sobre el estado del pedido. Al cabo de unos días, el cliente recibe su compra, sin imaginar todo el desarrollo e implementación de dispositivos que intervinieron para garantizar que su orden llegara correctamente.
Estos dispositivos van desde complejos sistemas de gestión de inventario, máquinas de empaquetado y componentes de distribución y selección, hasta sofisticadas integraciones logísticas y herramientas de tránsito.
Es tal el peso que tiene ‘esta otra cara de la moneda’, que, de acuerdo con Gartner, el gasto global exclusivo en dispositivos y herramientas tecnológicas de hardware superará los 836.000 millones de dólares en 2026. Este crecimiento refleja que la digitalización no se agota en el procesamiento masivo de datos o en el código de un programa, sino en la capacidad técnica de traducir esa información en bienes e interacciones tangibles.
En esa línea, el verdadero alcance de esta innovación física también se puede observar en la redefinición de sectores tradicionales. Tomemos como referencia la industria textil y del diseño en Colombia, un ámbito donde las ideas digitales cobran vida gracias a la tecnología de precisión. Una muestra de ello es la reciente colección conceptual 'Imparables' de Epson, en la que la creatividad requiere de un soporte físico especializado para responder a las exigencias del mercado.
Así, una idea creativa o una colección deportiva concebida en un software de diseño requiere, para materializarse, de un ecosistema de hardware avanzado: soluciones de impresión digital como la sublimación de tintas, la impresión Directo a Prenda (DTG) o Directo a Film (DTF). Estos dispositivos no solo optimizan el consumo de insumos y reducen desperdicios, sino que democratizan la producción, permitiendo que diseñadores independientes y emprendedores compitan desde la microescala.
Este principio se extiende al comercio minorista, los eventos masivos y el sector de servicios. Desde la señalización digital de gran formato hasta la video-proyección inmersiva y el etiquetado a color en tiempo real, los dispositivos físicos son el puente que transforma un concepto digital en una experiencia de consumo diferencial. Sin esta infraestructura técnica de soporte, la cadena de valor de la transformación digital se queda a mitad de camino.
Por todo lo anterior, fortalecer la economía digital en Colombia requiere entender que el software y el hardware son dos caras de la misma moneda. Limitar la visión de la transformación digital a lo intangible es restringir el potencial productivo del país. Al invertir e innovar en las herramientas físicas que ejecutan esas ideas digitales, no solo potenciamos la creatividad regional, sino que construimos un tejido industrial más dinámico, eficiente e inclusivo.