Energía, base de la nueva economía digital
sábado, 16 de mayo de 2026
El CEO y fundador de Nvidia, Jensen Huang, le entregó al mundo un mapa para entender la era de la inteligencia artificial. Lo llamó el pastel de cinco capas que sostienen a toda la economía digital que viene
Sebastián Ruales
En enero de este año, en el marco del Foro Económico Mundial que se celebra anualmente en Davos, el CEO y fundador de Nvidia, Jensen Huang, le entregó al mundo un mapa para entender la era de la inteligencia artificial. Lo llamó el pastel de cinco capas (the 5-layer cake): cinco capas que sostienen a toda la economía digital que viene.
En la cima ubicó a las aplicaciones que ya conocemos: descubrimiento de medicamentos, robots y vehículos autónomos, por mencionar algunos casos. En la siguiente capa, los modelos de lenguaje y las redes neuronales. Más abajo, la infraestructura física, los data centers, la refrigeración, las redes, etc.; otra capa más abajo, los chips; y en el fondo, sosteniéndolo todo, una sola palabra: energía.
“La energía es el primer principio de la infraestructura de IA”, dijo Huang. Y agregó algo que debería despertar a Colombia: los hubs geográficos de la próxima década no estarán donde está el talento de software, estarán “donde la energía limpia, abundante y confiable esté localizada”. Tal escenario, justamente, supone una enorme oportunidad para Colombia; y, a su vez, un riesgo mayúsculo, en caso de que esta no se capitalice.
Para hacerse una idea, la sola fuerza gravitacional que tiene la inteligencia artificial incrementaría dramáticamente el consumo eléctrico mundial en un lapso de apenas cinco años. Según la Agencia Internacional de Energía, IEA, los data centers pasarán de consumir 415 TWh, que es lo que demandan actualmente, a utilizar 945 TWh en 2030: el equivalente a todo el consumo eléctrico de Japón.
Como si fuera poco, las cinco grandes tecnológicas del mundo gastaron US$400.000 millones en capex durante 2025, y se espera que esa cifra crezca en 75% para 2026. Y en el caso de Estados Unidos, se prevé que la mitad del aumento de su demanda eléctrica vendrá exclusivamente de los data centers.
Ante ese desafío, Colombia tiene cartas extraordinarias por jugar: una matriz con más de 70% de generación renovable, 17,6 GW de capacidad renovable en aumento y el mercado de medición inteligente con la mayor tasa de expansión de Latinoamérica (12,38% de tasa de crecimiento anual compuesto).
Sobre el papel, el país debería ser uno de los destinos naturales para esta nueva economía digital. En la práctica, aún no lo es. Pagamos US$0,20 por kilovatio-hora, la electricidad más cara de América Latina; más cara, incluso, que la de un mercado como Estados Unidos.
Por todo lo anterior, y si se tiene en cuenta la inminencia del Fenómeno de El Niño, vale la pena apostar por optimizar el consumo: una solución basada en inteligencia artificial que se implementa en meses y que, de acuerdo con la IEA, puede reducir entre 3% y 10% los costos energéticos de las industrias. Sin permisos largos, sin nuevas hidroeléctricas y sin nuevos parques solares. Únicamente gestionando mejor lo que ya consumimos.
En nuestro caso, desde Bia Energy, hemos visto compañías como KFC, Ikea o Cemex alcanzar ahorros que oscilan entre 10% y 21% de su factura energética; como la consecuencia de medir, analizar y actuar sobre cada kilovatio. Dicha optimización, multiplicada por miles de empresas, convertiría el ahorro en energía liberada para crecer, atraer inversión y soportar la era que viene.
Por todo lo anterior, Colombia está ante la decisión de ser espectador de esta transformación o ser protagonista. Tenemos la matriz, la regulación, el talento y, cada vez más, las plataformas. Lo único que falta es la decisión empresarial. La pregunta no es si podemos, la pregunta es cuándo lo hacemos. Porque generar es importante, consumir mejor es urgente.