Educación

Las necesidades tecnológicas de Colombia tras los resultados de las pruebas Pisa 2025

Los resultados revelan brechas de aprendizaje y plantean nuevos desafíos para el uso de tecnología, conectividad e inteligencia artificial en la educación

Tabata Martínez Arévalo

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Los resultados de las pruebas Pisa 2025 vuelven a evidenciar los desafíos que enfrenta la educación colombiana y plantean una pregunta que va más allá de los puntajes: ¿qué necesidades tecnológicas tiene el sistema educativo para responder a estas brechas de aprendizaje?

En matemáticas, Colombia obtuvo 381 puntos frente a 463 del promedio de la Ocde, mientras que 71% de los estudiantes no alcanzó el nivel básico. En lectura, el país obtuvo 399 puntos frente a 461 de la Ocde y 54% quedó por debajo del nivel 2. Además, Pisa 2025 incorporó la resolución computacional de problemas, área en la que Colombia obtuvo 432 puntos frente a 500 de la Ocde.

Este último resultado evidencia una primera necesidad: fortalecer herramientas que permitan desarrollar el pensamiento computacional y la capacidad de resolver problemas. La tecnología educativa no debería limitarse al acceso a dispositivos, sino utilizarse para que los estudiantes puedan experimentar, analizar información, construir soluciones y aplicar sus conocimientos en entornos digitales.

Sin embargo, para lograrlo también se requieren mejores condiciones en las instituciones. El índice de capacidad de las escuelas colombianas para enseñar mediante herramientas digitales fue de -0,97, mientras que solo 17,6% de los estudiantes asistía a colegios sin escasez de materiales educativos. Esto evidencia la necesidad de fortalecer la infraestructura tecnológica y los recursos disponibles para el aprendizaje.

La conectividad es otro de los retos. El Ministerio de Educación reconoce que garantizar el acceso a Internet en las escuelas es fundamental para aprovechar recursos educativos digitales y desarrollar habilidades tecnológicas. A esto se suma que los datos de educación formal muestran que 65,8% de las sedes educativas contaba con conexión a Internet en 2024, lo que evidencia que todavía existe una brecha de acceso.

La inteligencia artificial agrega una necesidad más: aprender a utilizarla con fines educativos sin reemplazar las capacidades de los estudiantes. Para Camilo Camargo, rector del Colegio Los Nogales, “la pregunta no es si la inteligencia artificial está presente, porque ya lo está. La pregunta es qué tipo de pensamiento está formando: uno que fortalece o uno que reemplaza”.

En ese sentido, también se necesita preparar a los docentes para integrar estas herramientas. En Los Nogales, por ejemplo, la IA puede utilizarse como apoyo, pero los estudiantes deben revisar los resultados y justificar sus decisiones. “El estudiante puede apoyarse en la herramienta, dialogar con ella, pero tiene que regresar siempre a su propio criterio para revisar y apropiarse de lo que produjo”, señala Camargo.

Este enfoque cobra especial relevancia frente a los resultados de Pisa: el reto ya no es solo enseñar a utilizar la IA, sino formar estudiantes capaces de analizar, cuestionar y comprender la información que reciben.

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