Los tres puntos por los que Apple acusa de plagio a la surcoreana Samsung

Apple había demandado a Samsung en 2011 por copiar, en varios de sus teléfonos celulares, características patentadas del iPhone.

Francisco Rincón - frincon@larepublica.com.co

El Distrito Norte de California concluyó el pleito de Apple Inc. contra Samsung Electronics Co. por plagio de componentes y funciones patentadas. La surcoreana debe pagar al demandante US$533 millones por infringir  patentes de diseño. Adicionalmente deberá cancelar US$5,3 millones por infringir patentes de utilidad.

Apple confiaba en una indemnización por US$1.000 millones. Samsung esperaba pagar cerca de US$28 millones. En todo caso, esta decisión supone un gran golpe para la compañía surcoreana.

Samsung indicó en un comunicado que la decisión del tribunal contraviene una providencia de la Corte Suprema de Estados Unidos.  “La decisión de hoy es contraria a un fallo unánime de la Corte Suprema a favor de Samsung sobre el alcance de los daños por patentes de diseño. Consideraremos todas las opciones para ofrecer un producto sin enfrentar obstáculos a la creatividad así como a la competencia leal entre empresas y consumidores “.

Apple también se pronunció al respecto. “Creemos profundamente en el valor del diseño.  Nuestros equipos trabajan incansablemente para crear productos innovadores que satisfagan a nuestros clientes. Este va más allá del dinero. Apple inició la revolución de los teléfonos inteligentes con el iPhone y es un hecho que Samsung copió descaradamente nuestro diseño”.

¿Qué le copió exactamente Samsung a Apple?

Esta disputa se dirimió a lo largo de siete años. Sin embargo, tres momentos determinaron la resolución tomada esta semana.

2007: el diseño

El 5 de enero de 2007, cuatro días antes del lanzamiento mundial del iPhone, Apple presentó cuatro patentes de diseño que cubrían la forma básica del iPhone. Le siguió, en junio de ese año, la presentación de una patente de diseño de color la cual cubría 193 capturas de pantalla de diversas interfaces gráficas de usuario de iPhone.

Esta documentación junto con las patentes de utilidad, marcas registradas y derechos de imagen de marca fueron la base de la argumentación de Apple para demostrar sus derechos de propiedad intelectual en particular.

2011: la tecnología

En medio de disputas legales en varios tribunales contra otras empresas de tecnología, Apple convenció a los miembros del jurado de que Samsung no solo había plagiado su tecnología sino que había logrado ganancias de miles de millones de dólares por ello. Inicialmente, consiguió que le concedieran el pago de US$1.000 millones por daños y perjuicios, aunque esa cifra fue posteriormente reducida a US$939,8 millones después de que el juez señaló errores en la forma en que el jurado hizo la suma de pérdidas.

El equipo legal de Apple argumentó que varios de los teléfonos Android y tabletas de Samsung (incluyendo el Nexus S, Epic 4G, Galaxy S 4G y el Samsung Galaxy Tab) habían  infringido la propiedad intelectual de Apple sobre sus marcas comerciales, interfaz de usuario y estilo. Reseñaron, específicamente, el robo de características de diseño como el aspecto redondeado de las esquinas de los iPhone, el diseño del bisel que sujeta la pantalla al resto del teléfono y la disposición de los coloridos iconos de las aplicaciones en la pantalla del celular.

2014: las funcionalidades

Apple retomó la lucha legal buscando dejar en claro su titularidad sobre cinco patentes: deslizar el dedo para desbloquear la pantalla, sincronización de datos, unificación de búsquedas, la función de autocompletar palabras y utilidades de marcación a partir de la agenda.

La defensa de Samsung se basó en el testimonio de empleados de Google quienes, aparentemente, habían desarrollado con anterioridad muchas de las funciones de software que Apple afirma haber creado. Algunos especialistas creen que esta “ayuda” fue resultado del acuerdo que firmaron ambas compañías para compartir patentes.

En diciembre de 2016, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una sentencia por cerca de US$400 millones que Apple había ganado por las acusaciones de que Samsung copió las características de diseño del iPhone. Sin embargo, en ese veredicto se determinó que Samsung infringió tres de las patentes de diseño del iPhone pero, especialmente, la forma rectangular con bordes redondeados del teléfono y los íconos de color.

La decisión del Tribunal Supremo fue llevar esta papa caliente a los tribunales inferiores para que un jurado decidiera cómo se calcularían esos daños.

A partir de este punto, la disputa legal se centró en el llamado “artículo de fabricación” y si, en este caso, el artículo relevante significaba todo el teléfono o simplemente características de diseño dentro del dispositivo que se relacionan con las patentes infringidas.

La pregunta básica para el jurado era: ¿debería Samsung pagar daños y perjuicios basándose en las ventas de sus teléfonos inteligentes o sólo en sus componentes que infringieron las patentes del fabricante del iPhone?

El Tribunal Supremo había señalado que el artículo del fabricante es “lo suficientemente amplio como para abarcar tanto un producto vendido a un consumidor como un componente de ese producto, ya sea vendido por separado o no”.

La ley de patentes de 1887, en la que se basó este caso, se relaciona con las patentes de diseño cubiertas para artículos tales como alfombras, papeles pintados y telas de aceite.

El futuro cercano

Apple ha ampliado su línea de iPhone para incluir modelos más caros y más baratos. También renovó la interfaz del teléfono con nuevos iconos, colores y emoticones. Entretanto, Samsung ha agregado nuevos modelos con pantallas curvas y escáner de iris.

Las dos compañías siguen muy por delante de la competencia a nivel mundial en ventas de teléfonos. Fabricantes chinos como Huawei Technologies Co. y Oppo han empezado a captar la cuota de mercado de Samsung, mientras que Apple se ha mantenido bastante estable.

Según datos de IDC, en el primer trimestre de este año Apple tenía 16% del mercado de teléfonos inteligentes mientras que Samsung representó 23%. En 2011, cuando inició la controversia, la surcoreana contaba con 30% y Apple, con 19% de cuota.

Aunque el mercado de los teléfonos inteligentes ya no está creciendo a las tasas de años anteriores, los especialistas en tecnología prevén que estos dos gigantes seguirán siendo competidores por décadas en nuevas categorías tales como carros autónomos, gafas de realidad aumentada, parlantes inteligentes y software de inteligencia artificial.

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