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El uso masivo de smartphones desde 2007 explicaría la caída mundial de la natalidad

Gráfico LR

Nuevas investigaciones señalan una relación entre el desplome demográfico y el auge de los teléfonos inteligentes en el mundo debido a las dinámicas de uso de los dispositivos

Evelyn Acevedo Rueda

Para nadie es un secreto que en todo el mundo están naciendo cada vez menos bebés. Las tasas de natalidad están cayendo a un ritmo que desafía las proyecciones de todos los expertos: el Fondo de Población de las Naciones Unidas estima que la fecundidad mundial pasó de cinco hijos por mujer en 1950 a poco más de dos hijos por mujer en 2025. Solo en Colombia, esta cifra llegó a ser de un hijo por mujer el año pasado, y los nacimientos tuvieron una caída de 4,5%, según estimó el Dane.

Históricamente, este fenómeno se explicaba por factores como una mayor educación femenina, el acceso ampliado a anticonceptivos o decisiones de vida distintas en las nuevas generaciones. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que existe una relación cada vez más discutida entre el desplome demográfico y las nuevas dinámicas cotidianas impuestas por el auge de los teléfonos inteligentes y la hiperconectividad.

El análisis de los académicos de la Universidad de Cincinnati Nathan Hudson y Hernan Moscoso-Boedo, en el artículo “The Collapse of Teen Fertility in the Digital Era”, publicado en abril de este año, muestra que la fertilidad adolescente colapsó a nivel global a partir de 2007, año en el que se lanzó el primer iPhone.

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Este fenómeno, explica la investigación, se vio impulsado directamente por la forma en que los teléfonos inteligentes transformaron radicalmente la distribución del tiempo social y los hábitos de convivencia. A medida que estos dispositivos se masificaron, se alcanzó un “punto de inflexión” en el que los jóvenes trasladaron su interacción del mundo físico al digital: solo en Estados Unidos, el tiempo dedicado a socializar en persona se redujo, mientras que el ocio digital y el aislamiento hiperconectado se triplicaron.

Esta tendencia global no es ajena a la realidad colombiana, donde las pantallas han reconfigurado los entornos de la juventud. Al observar las cifras de la última década recogidas por el Dane en las Estadísticas Vitales, la reducción más pronunciada en los nacimientos ha afectado, sobre todo, a las mujeres entre los 15 y 19 años, con una caída de 43% en la tasa específica de fecundidad por grupos.

LOS CONTRASTES

  • Juan Andrés CastroDirector del área de demografía y estudios de población de la Universidad Externado

    “Para las nuevas generaciones los dispositivos tecnológicos no son complemento de la vida social, sino el entorno donde está pasando la vida social misma”.

  • Juan Manuel AnayaMédico y miembro de la Academia Nacional de Medicina de Colombia

    “Cada vez más mujeres deciden realizarse la ligadura de trompas. Hay un rechazo creciente a la creación de familia. La paternidad y maternidad no son una prioridad”.

Este indicador del Dane, conocido como Tefe, mide el número de nacidos vivos de madres pertenecientes a un grupo de edad específico por cada 1.000 mujeres del mismo grupo etario.

El impacto de los teléfonos va más allá de la etapa de la adolescencia, ya que, en esencia, ha reconfigurado la forma en que los adultos jóvenes socializan, se comunican y forman vínculos afectivos. Juan Andrés Castro, director del área de demografía y estudios de población de la Universidad Externado, explicó que los sitios tradicionales de encuentro social, como los parques y las plazas, han sido desplazados por el nuevo entorno digital de las aplicaciones y las redes sociales.

Así, las nuevas generaciones ya no ven los dispositivos solo como un complemento de su vida social, sino como el espacio casi exclusivo donde esta ocurre, lo que fragmenta la empatía y dificulta la consolidación de relaciones de pareja a largo plazo.

Ansiedad de fertilidad

El estudio “The Relationship Between Social Media Use and Fertility Anxiety”, publicado en la revista BMC Psychology por los investigadores Binyang Zhang y Zuoshan Li en febrero de este año, señala que este fenómeno se ve reforzado por una “ansiedad de fertilidad”, explicada por el entorno creado por las redes sociales, que fomenta la comparación constante y expone a las mujeres en edad reproductiva a narrativas digitales sobre los altos costos de la crianza, los riesgos profesionales y los posibles problemas físicos del embarazo.

Todo ello termina intensificando la preocupación y el temor frente a la decisión de tener hijos o no. Castro señaló que estas narrativas digitales terminan operando como “estructuras psicológicas que precarizan las condiciones materiales y psíquicas de la mayoría de las nuevas generaciones”.

Juan Manuel Anaya, médico y miembro de la Academia Nacional de Medicina de Colombia, también explicó que todos estos factores socioculturales e informacionales influyen hoy tanto o más en la decisión de no tener hijos que las propias tensiones materiales cotidianas, como el costo de vida o el acceso a servicios.

El médico enfatizó en que no se trata de un fenómeno pasajero, sino de un cambio estructural e irreversible en las relaciones humanas, ahora mediadas por múltiples pantallas.

¿El resultado? “En Colombia, cada vez más mujeres deciden realizarse la ligadura de trompas y los hombres hacerse la vasectomía. Es decir, buscan la infertilidad. Hay un rechazo creciente a la creación de familia. La paternidad y la maternidad ya no son una prioridad entre los jóvenes”, señaló Anaya.

Ahora bien, Ángela Vega Landaeta, especialista en demografía, historia y economía de la salud, advirtió que, aunque la transformación digital que implica la adopción masiva de los teléfonos móviles puede amplificar esta problemática, no es necesariamente el factor principal que la explica por sí solo.

En otras palabras, el acceso a redes sociales en los jóvenes actúa como una “caja de resonancia” de la crisis que vive este segmento poblacional en el mundo, marcada por la inestabilidad laboral, la falta de sistemas de cuidado y la incertidumbre, todo ello magnificada por el flujo constante de información y la hiperconectividad permanente.

La especialista Vega también señaló que el desplome de la fecundidad adolescente, que los estudios asocian al lanzamiento del iPhone en 2007 y a la adopción masiva de los smartphones después, debe leerse como un éxito de salud pública y prevención, matizando así los efectos de este cambio de hábitos. “Durante décadas se ha trabajado justamente para lograr reducir los embarazos tempranos, que sí incrementan los niveles de pobreza en el país”, explicó Vega.

¿Qué significa la disminución de bebes en la economía de Colombia?

Más allá del debate respecto a cómo la tecnología y las pantallas explican la caída en la natalidad en todo el mundo, el resultado de este fenómeno en el país ya es ineludible: según las proyecciones trazadas por el Dane, 2036 será el primer año en la historia nacional en el que habrá más adultos mayores de 60 años que niños menores de 14 años. Expertos señalan que la inversión en la pirámide poblacional pondrá a prueba la sostenibilidad estatal del Gobierno, en un contexto con menos personas trabajando para financiar las pensiones.

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