Así se construyó el cartel de Jazz al Parque, recorrido por los sonidos de América Latina
miércoles, 2 de septiembre de 2026
La edición reúne 17 propuestas de América Latina y Colombia bajo una curaduría que explora cómo el jazz se transforma al encontrarse con las raíces, tradiciones e identidades de cada territorio
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La pregunta que orientó la selección de artistas para Jazz al Parque 2026 fue cómo contar, a través de la música, la relación que América Latina ha construido con el jazz. A partir de esa premisa se diseñó el cartel de la edición 29 del festival, que se realizará el 12 y 13 de septiembre en el Parque El Country, con entrada libre.
La curaduría buscó que los artistas invitados no llegaran únicamente como representantes de un país o de un género, sino como exponentes de distintas maneras de apropiarse del jazz, cruzarlo con tradiciones locales y convertirlo en un lenguaje para hablar de territorio, memoria e identidad.
“Esta edición de Jazz al Parque nace de una necesidad sencilla pero muy poderosa: mirarnos hacia adentro y escuchar lo que somos. Latinoamérica tiene una historia profunda de diálogo con el jazz desde sus propias voces, sus tradiciones musicales y sus maneras de ver el mundo”, explica Daniella Cura, curadora del festival.
Con ese criterio se conformó una programación de seis invitados internacionales, tres propuestas nacionales y ocho proyectos distritales. El resultado es un cartel que atraviesa Cuba, México, Brasil y Uruguay, pero que también pone en conversación diferentes escenas colombianas y, especialmente, la producción musical que se desarrolla en Bogotá.
La raíz latinoamericana como punto de partida
Uno de los nombres que mejor representa esta idea es Arturo O’Farrill. El pianista y compositor, nacido en Ciudad de México y radicado en Nueva York, creció rodeado de jazz afrocubano gracias a su padre, el reconocido compositor y arreglista Chico O’Farrill. Su trabajo al frente de la Afro Latin Jazz Orchestra conecta las raíces afrocubanas con el jazz contemporáneo y aborda temas como identidad, memoria y diáspora.
La selección también llevó a Cuba, donde Cimafunk, proyecto liderado por Erik Alejandro Iglesias Rodríguez, parte de los ritmos afrocubanos para encontrarse con el funk, el soul y otros sonidos contemporáneos. Con Cimafunk y La Tribu ha llevado esta combinación a escenarios internacionales, entre ellos New Orleans Jazz & Heritage Festival, Newport Jazz Festival y Curacao North Sea Jazz Festival.
México aporta otra perspectiva con Iraida Noriega, cantante con más de tres décadas de trayectoria y 21 producciones discográficas. Su propuesta combina jazz, canción latinoamericana, poesía e improvisación. Su presentación será además su primer encuentro con el público colombiano.
Brasil aparece en el cartel con Uli Costa - AfroSambaJazz, agrupación que recupera la relación entre las afro-sambas, el samba jazz de los años sesenta y setenta y la improvisación. Con músicos como el baterista Celso de Almeida, el proyecto lleva esa tradición hacia una sonoridad contemporánea.
Desde Uruguay llegará Balta, nombre artístico de Facundo Balta. El músico, compositor, productor y multiinstrumentista mezcla bossa nova, bolero, R&B, trap y candombe, con una raíz afrouruguaya que conecta la tradición del carnaval con sonidos urbanos. En abril de 2026 presentó Ayer dijiste mañana, álbum en el que participan Rubén Rada y Jorge Drexler.
La sexta propuesta internacional será Tlapalería Don Chuy, de Aguascalientes, México. Su concepto de “afro-mexi-fiesta” combina ritmos latinoamericanos, jazz, funk y afrobeat de los años setenta, con una propuesta en la que la improvisación convive con el baile y la celebración.
La misma búsqueda se aplicó a las propuestas nacionales. Desde Barranquilla estará Territorio Gauta, proyecto liderado por Domingo Sánchez Sotomayor, quien creó un instrumento propio a partir de elementos de la flauta traversa y la gaita colombiana. Su música relaciona las sonoridades del Caribe con la composición y la improvisación.
Medellín estará representada por Madera Jazz, agrupación joven que explora los cruces entre el jazz contemporáneo y las músicas latinoamericanas. Será su primera presentación en Jazz al Parque.
El tercer nombre nacional es Ricardo Gallo Cuarteto, que llega además con una celebración particular: sus 20 años de trayectoria. La fecha coincide con las dos décadas de Los cerros testigos, álbum dedicado a Bogotá, y con el lanzamiento de Danzando sobre el polvo, sexto trabajo del cuarteto y punto de partida de una nueva etapa para la agrupación.
La selección distrital amplía todavía más el criterio de la curaduría. Ocho proyectos fueron escogidos para mostrar distintas maneras de hacer jazz desde la capital: Urpi Barco, Solange Prat, Masato, Maljazzviajante, Libardo Cardozo, fatsO, Dorado Kandua y Daniel González Rodríguez.
Aquí el jazz se encuentra con músicas tradicionales colombianas, soul, R&B, afrobeat, psicodelia, música clásica, free jazz e improvisación.
Urpi Barco presentará Golondrina, producción que recibió una beca de Idartes y una residencia de creación musical de la Universidad de los Andes. Solange Prat llevará una propuesta que cruza soul en español, jazz, R&B, pop y músicas alternativas.
Masato, formado en Bogotá en 2023, trabaja desde la improvisación y la interacción entre sus cuatro integrantes, mientras que Maljazzviajante, surgido en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia, reúne influencias de la música clásica, el free jazz y el jazz colombiano.
Libardo Cardozo conecta el jazz moderno con elementos de la música colombiana, particularmente el bambuco. fatsO, proyecto de Daniel Restrepo, cruza rock, jazz, música afroamericana y tradición colombiana y regresa a un festival en el que presentó su primer álbum, fatsO, en 2013.
De esta manera, el cartel de Jazz al Parque 2026 no se construyó alrededor de una única definición del jazz. La selección parte precisamente de su capacidad para mezclarse, transformarse y dialogar con las identidades de cada territorio.
“Esta edición es, sobre todo, una celebración de esa identidad: de lo que somos y de todo lo que podemos hacer sonar desde aquí. Jazz Al Parque es un espacio hermosamente único y este año escucharemos unas músicas que solo puede sonar así, desde aquí”, concluye Cura.
La apuesta se conecta con la historia del festival, que nació en 1995 y durante sus 29 ediciones ha funcionado como espacio de circulación para artistas locales, nacionales e internacionales. En 2025, la edición 28 convocó a más de 23.000 personas durante dos días en el Parque El Country, con 16 artistas y más de 60 músicos.