Bel Air, el hotel de los Óscar, revivirá su magia este fin de semana

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Con motivo de la entrega de los premios de la Academia este fin de semana y su reapertura el pasado octubre de 2011, el icónico Hotel Bel Air de Los Ángeles ha vuelto a estar en boca de todos.

¿La razón? La actriz Elizabeth Taylor se alojó allí durante su primera luna de miel; los Reagan tenían mesa fija en su restaurante; Jack Nicholson celebró en sus salones la pedida de mano de su hija y Grace Kelly lo frecuentó tanto, que una de sus suites lleva su nombre. Sin embargo, es imposible encontrar una suite o una mesa libre para comer durante estas fechas, pues se convertirá en el mejor escondite de la élite de la industria del cine.

Sus 7,2 hectáreas, ubicadas en el centro del barrio más exclusivo de LA y oculto tras buganvillas, ficus y helechos serán un lugar absolutamente reservado.

Tras dos años de cierre y una reforma de más de US$100 millones, el refugio de Marilyn Monroe recupera su esplendor. Adquirido en 2008 por el sultán de Brunei para su cadena hotelera,Dorchester Collection. Su nueva cara está firmada por el exquisito gusto de Alexandra Champalimaud, responsable del Pierre de Nueva York. Las recién estrenadas suites, con paredes de cristal y chimeneas en el exterior, respetan la tradicional privacidad ofrecida a sus huéspedes.

Además, el aire de los nuevos tiempos ha añadido a sus edificios de arquitectura colonial, sus maravillosos jardines y su célebre y bucólico lago de cisnes blancos, un spa y un restaurante de lujo donde oficia el reconocido chef australiano Wolfgang Puck, cuyo menú refleja el estilo saludable californiano y ha conservado uno de los platos emblemáticos del hotel, la sopa de tortilla. ¿Los precios? La suite Grace Kelly está alrededor de los $US3.000 la noche.