Cambios diarios que viven 29.000 divorciados al año, cómo la separación transforma la rutina
sábado, 25 de abril de 2026
La separación transforma la vida emocional, económica y familiar de quienes la atraviesan, y obliga a reconstruir rutinas, redes de apoyo y nuevas formas de imaginar el futuro
Desde las series hasta la vida real. El matrimonio y el divorcio hacen parte de la vida cotidiana de millones de personas alrededor del mundo. Aunque para muchos puede parecer solo la firma de un documento legal, para otros representa una ruptura profunda que cambia la forma de vivir, de relacionarse y, en muchos casos, hasta de entenderse a sí mismos.
Más de 29.000 personas se divorciaron el año pasado en Colombia, pese a que los indicadores notariales muestran una caída significativa reciente en estos procesos. Según la Superintendencia de Notariado y Registro, los divorcios registraron una disminución de 24,5 % en el último periodo reportado, de acuerdo con los indicadores notariales. Además, se estima que cerca de 4 de cada 10 matrimonios terminan en separación, lo que evidencia la magnitud de este fenómeno en la vida cotidiana de los colombianos.
Sin embargo, más allá de los números, el divorcio implica un cambio profundo en la vida de las personas. No solo afecta el ámbito económico, sino también la vida social, emocional y familiar. De acuerdo con el psicólogo Juan David Castañeda, “La vida cambia completamente. Muchas personas se preguntan qué va a pasar con ellas, cómo se van a sostener, dónde van a vivir, quién será su red de apoyo y cómo van a construir económicamente lo que necesitan construir”, señaló.
Además, el divorcio no siempre se ha entendido ni regulado de la misma forma en Colombia. Antes de 1971, esta figura no estaba legalmente permitida en el país. Años después, en 1976, distintas voces, entre ellas movimientos de mujeres, impulsaron la discusión pública y jurídica que abrió paso al reconocimiento del divorcio en la legislación nacional.
En Colombia, el divorcio también ha tenido una transformación legal importante. Durante muchos años, las parejas debían demostrar causales específicas para poder separarse legalmente. Sin embargo, con la Ley 2442 del 27 de diciembre de 2024, conocida como ley de divorcio libre o divorcio unilateral, cualquiera de los cónyuges puede solicitar la separación sin demostrar culpa. Basta con la voluntad de una de las partes para iniciar el proceso.
Para el psicólogo Juan David Castañeda, este cambio también tiene un impacto emocional: “El divorcio es un proceso de duelo: implica una pérdida que puede generar tristeza, rabia, angustia e incertidumbre, pero también, en algunos casos, alivio y la sensación de haber tomado la decisión correcta."
La vida después del divorcio suele traer un fuerte ajuste financiero. Un hogar se convierte en dos, lo que puede aumentar los gastos y obligar a replantear temas como vivienda, deudas, ingresos, obligaciones económicas y estilo de vida. Por eso, expertos recomiendan revisar propiedades, gastos mensuales y metas futuras.
Aunque su rutina no se transformó por completo, sí reconoce que sus responsabilidades se intensificaron, especialmente por el cuidado de sus hijas. “Mi rutina no se afectó mucho porque siempre he hecho cosas en función de mis hijas y lo sigo haciendo. Soy la que va con ellas para arriba y para abajo. Mi tiempo libre está dedicado a ellas. En ese sentido, mi rutina se intensificó más en función de ellas”, señala Chinchilla.
Más allá de las cifras, el divorcio implica aprender a vivir de otra manera. La persona divorciada puede enfrentar soledad, cambios en su círculo social, nuevas cargas económicas y temores frente al futuro.