Claves para la recuperación

Después de experimentar la exigencia de una competencia, el cuerpo necesita días, o tal vez semanas, para estar listo nuevamente. Algunas recomendaciones para una adecuada recuperación son:

* Una vez terminada la competencia el deportista debe seguir con su actividad física a baja intensidad por unos 15 minutos adicionales, para ir eliminando el acido láctico de los músculos poco a poco. Luego, el atleta debe estirar muy bien, empezando por los grupos musculares más grandes.

* Hidratarse muy bien y empezar a consumir alimentos que contengan carbohidratos, así como continuar la dieta saludable como se venía realizando (frutas verduras, carne blanca, carbohidratos).

* El entrenamiento en los próximos días no será tan intenso y es bueno cambiar algunas jornadas por otro deporte. Así como en los días previos a la competencia es importante incrementar las horas de sueño y reducir el tiempo de jornadas de entrenamiento.

* En el sudor se pierde agua y electrolitos, principalmente sal, sodio y potasio. Si tomamos solamente agua durante el ejercicio o en nuestra fase de recuperación, difícilmente recuperaremos estos minerales perdidos y tomará más tiempo recuperarse.

* Después de la competencia los músculos y articulaciones quedan adoloridos, con cierta posibilidad de inflamación y daños menores en los tejidos. Los masajes ayudan a reducir la inflamación, así como hielo en las articulaciones que podemos alternar con paños de agua tibia.

* Una buena noche de sueño ayuda a estar física y mentalmente preparados para próximos entrenamientos o competencias. La falta de sueño afectará el rendimiento y la concentración. Lo ideal son al menos siete horas al día.

Todo lo anterior nos ayudará con seguridad, pero debemos tener en cuenta que la fase de recuperación para cada atleta varía dependiendo de la trayectoria deportiva, el nivel competitivo, el nivel de preparación, etc. Por eso resulta conveniente estar presente en distintas competencias, para así conocer mejor los niveles de cansancio y desgaste que experimentamos de acuerdo al terreno, distancia y rivales.