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Cuatro viajes que hay que hacer al menos una vez en la vida: safaris y templos milenarios

Dormir frente a elefantes en plena sabana africana, navegar entre templos faraónicos, caminar junto a glaciares gigantes o despertar sobre una laguna turquesa en mitad del Pacífico forman parte de esa categoría de experiencias únicas

Expansión - Madrid

Hay viajes que se recuerdan por lo bien que salen las vacaciones y otros que terminan convirtiéndose en experiencias casi irrepetibles. Dormir frente a elefantes en plena sabana africana, navegar entre icebergs en la Patagonia, contemplar las pirámides de Egipto al amanecer o despertar sobre una laguna turquesa en la Polinesia Francesa forman parte de esa categoría de destinos aspiracionales que muchos viajeros sueñan con hacer al menos una vez en la vida.

Aunque son viajes exigentes en presupuesto y organización, todos comparten algo: ofrecen paisajes y vivencias difíciles de comparar con cualquier otro lugar del mundo. Naturaleza salvaje, paisajes extremos, historia monumental y alojamientos extraordinarios aparecen en estas cuatro rutas que representan algunas de las aventuras más espectaculares del planeta.

Safari en África: dormir junto a la fauna salvaje

Pocos viajes generan tanta sensación de aventura como un safari africano. Ver leones, elefantes, jirafas o leopardos en libertad sigue siendo una de las experiencias más impresionantes que pueden vivirse como viajero, especialmente cuando se realiza en algunas de las grandes reservas del continente.

Entre los destinos más espectaculares destaca el Delta del Okavango, en Botsuana, un ecosistema prácticamente intacto donde los safaris se realizan incluso en pequeñas embarcaciones tradicionales entre canales y humedales. Es uno de los lugares más exclusivos de África y también uno de los más caros.

Otro de los grandes clásicos es el Parque Nacional del Serengueti, en Tanzania, famoso por la gran migración de ñus y cebras, probablemente el espectáculo natural más conocido del continente. Allí los safaris permiten observar grandes depredadores en enormes llanuras abiertas.

Más accesible y sencillo logísticamente resulta el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica), uno de los parques nacionales más completos del mundo y perfecto para combinar naturaleza y comodidad, ya que cuenta con excelentes infraestructuras y conexiones.

Un safari de entre 8 y 12 días suele costar aproximadamente entre US$4.560 y US$10.260 por persona dependiendo del nivel de lujo, los vuelos y el tipo de alojamiento. En destinos muy exclusivos como Botsuana, algunos lodges superan fácilmente los US$1.700 por noche. La mejor época suele variar según el país, aunque entre junio y octubre coincide generalmente con la estación seca y la mejor visibilidad de fauna.

 

Egipto: templos milenarios y navegación por el Nilo

Pocos países concentran tanta historia monumental como Egipto. Viajar allí significa recorrer algunos de los lugares más famosos de la humanidad, desde las pirámides de Guiza hasta los templos faraónicos de Luxor o Abu Simbel.

La experiencia más completa suele combinar varios días en El Cairo con un crucero por el Nilo entre Luxor y Asuán. Las pirámides y la Gran Esfinge siguen siendo el gran impacto inicial del viaje, especialmente ahora que el Gran Museo Egipcio está ampliando la experiencia cultural alrededor de Guiza.

Pero para muchos viajeros lo más impresionante aparece en el sur del país. El templo de Karnak, el Valle de los Reyes o el templo de Hatshepsut muestran una escala monumental difícil de imaginar hasta verla en persona. Y Abu Simbel, excavado en la roca junto al lago Nasser, suele convertirse en uno de los momentos más memorables del viaje.

Un viaje organizado de unos 8 o 10 días suele situarse aproximadamente entre US$2.000 y US$5.000 por persona dependiendo de la categoría del crucero, hoteles y vuelos internacionales. Los mejores meses suelen ser entre octubre y abril, cuando las temperaturas resultan mucho más soportables.

 

Patagonia: glaciares, montañas y paisajes del fin del mundo

La Patagonia, repartida entre Argentina y Chile, representa uno de los grandes viajes de naturaleza del planeta. Es un territorio inmenso de glaciares, montañas afiladas, lagos turquesa y carreteras prácticamente infinitas.

Uno de los grandes iconos es el glaciar Perito Moreno, en la Patagonia argentina, donde enormes bloques de hielo se desprenden constantemente frente a las pasarelas panorámicas. También destacan El Chaltén y el monte Fitz Roy, uno de los paisajes más fotografiados del mundo entre senderistas y amantes de la montaña.

En la parte chilena, el Parque Nacional Torres del Paine ofrece algunos de los trekkings más espectaculares del planeta, con rutas que atraviesan lagos glaciares, bosques y montañas prácticamente intactas.

La Patagonia exige más tiempo y desplazamientos largos. Un viaje relativamente completo suele requerir entre dos y tres semanas y puede costar aproximadamente entre US$4.600 y US$9.000 por persona dependiendo de los vuelos internos, alojamientos y excursiones. La mejor época para viajar coincide con el verano austral, entre noviembre y marzo.

Polinesia Francesa: el paraíso de las lagunas turquesa

Si existe un destino asociado universalmente a la idea de paraíso tropical, probablemente sea la Polinesia Francesa. Sus islas volcánicas rodeadas de arrecifes y lagunas turquesa representan una de las imágenes más icónicas del turismo de lujo mundial.

La isla más famosa es Bora Bora, conocida por sus bungalows sobre el agua y su impresionante laguna azul prácticamente irreal. Pero muchos viajeros experimentados recomiendan también Moorea por sus paisajes montañosos, o Rangiroa y Fakarava para quienes buscan algunos de los mejores fondos marinos del planeta.

Más allá del lujo, gran parte del atractivo está en la sensación de aislamiento absoluto. Muchas islas apenas tienen tráfico, las distancias parecen detenerse y buena parte de la experiencia gira alrededor del mar: snorkel con mantarrayas, buceo entre tiburones, navegación o playas prácticamente vacías.

Eso sí, es uno de los viajes más caros del mundo debido a la distancia y al precio de los alojamientos. Un viaje de unas dos semanas suele costar entre US$6.900 y US$17.400 por persona dependiendo del nivel de hotel y del número de islas visitadas. Dormir en un bungalow sobre el agua en Bora Bora puede superar fácilmente los 2.000 euros por noche en temporada alta. La mejor época suele ir de mayo a octubre, cuando el clima es más seco y agradable.

 

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