Deportista por siempre

Alexander Obando

Cada deportista relata una historia distinta. Algunos se aficionan desde una temprana edad y llegan a convertirse en deportistas de alto rendimiento, mientras que otros logran excelentes resultados a pesar de haber comenzado en plena adultez.

En cualquier caso, los beneficios y satisfacciones que trae una actividad deportiva hacen que queramos continuarla. Esa es una de las razones por las que cada vez es más común encontrar campeonatos mundiales y otras pruebas de gran reputación diseñadas para la tercera edad.

Algunos de esos atletas tienen un 'pasado' mundial, olímpico o continental y -compitiendo con contemporáneos- sus experiencias, sensaciones, recuerdos y adrenalina les hará olvidar un poco el paso del tiempo. Son hombres y mujeres de admirar.

Sin embargo, conviene que estos deportistas asistan a controles periódicos y cuiden la alimentación e hidratación de acuerdo a su edad. De la misma manera, hay que aceptar que los reflejos, habilidad y coordinación van cambiando. Practicar un deporte a edad avanzada puede ser una pequeña fuente de la juventud ya que -entre otras cosas- reduce el riesgo de varias enfermedades. El ejercicio moderado no trae riesgos a personas mayores, pero puede surgir un problema si hay una distorsión del concepto 'moderación'.

Sobreestimar las capacidades, exagerar la competitividad o el intentar mantener una condición física similar a la de otra época puede convertir los beneficios en perjuicios. Se puede afirmar que siempre hay una actividad física o deportiva recomendable para cualquier edad; pero es importante determinar previamente qué capacidad física tiene cada uno y así establecer qué tipo de ejercicio se debe realizar.