Deportistas de altura

Alexander Obando

A mayor altura sobre el nivel del mar, menos oxígeno, lo cual estimula la producción de glóbulos rojos en el cuerpo, ya que estos son los encargados de transportar oxígeno a los diferentes tejidos.

Hoy en día, la ciencia del deporte aprovecha esa información y recomienda los entrenamientos en altura.

Al incrementar el número de glóbulos rojos, el atleta notará -en el ritmo cardíaco y de respiración- una mejor oxigenación. Mejorar el transporte de oxígeno en el cuerpo es algo conveniente para cualquier deportista; una razón de peso para pasar una temporada entrenando a mayor elevación.

No será el secreto para ganar una competencia pues obviamente representa sólo un aspecto más de lo que significa estar bien preparado, pero no está de más.

En los países del primer mundo son muy comunes los centros de alto rendimiento en altura donde los deportistas tendrán todo lo necesario para desarrollar su entrenamiento.

Otra opción es programar con amigos o compañeros de equipo unos días a mayor altitud, cumpliendo como cualquier deportista profesional el entrenamiento programado.

También hay que tener en cuenta que la altitud presenta ligeras variaciones en humedad relativa, fuerza de gravedad y resistencia del aire.

De igual manera, la temperatura es menor y hay que tomar las medidas necesarias para evitar cualquier malestar causado por un resfríado.

Mientras nos adaptamos a la altura, nuestro ritmo cardíaco aumenta, pero después de unos cuatro días empieza a disminuir poco a poco (una situación que se ve reflejada para el atleta tanto en reposo como durante el entrenamiento).

Todo lo anterior es una opción especial para generar estímulos a los que el deportista no está habituado, además se puede esperar una mejoría en la resistencia, resistencia a la fuerza, capacidad muscular, tolerancia a la fatiga y recuperación en períodos de competencia.