"Descubrí que el cuento es el género más exigente y difícil de todos en la literatura"
sábado, 9 de mayo de 2026
Sergio Ocampo Madrid regresa a la literatura con ‘Los ‘Invisibles, una colección de cuentos que explora la invisibilidad en varias dimensiones: emocional, simbólica y humana
El escritor, docente y periodista Sergio Ocampo Madrid tiene una gran carrera literaria que incluye ocho libros publicados, cuatro novelas y cuatro de cuentos. Para él, “todos tienen una profunda significación sobre mi historia, mi evolución, mis mitos derribados, mis dudas conquistadas y mis aspiraciones pospuestas”. Ahora regresa a la librerías con su nuevo libro, ‘Los Invisibles’.
Háblenos de su nuevo libro, ‘Los Invisibles’, y cómo fue el proceso para escribirlo
Es una colección de once cuentos que giran alrededor de la invisibilidad, en sus diversas posibilidades. La invisibilidad como condena, castigo, pero también como aspiración, como conquista. Son historias de ficción que intentan profundizar en la invisibilidad real, material, pero también la simbólica, y hasta la metafísica, para desarrollar historias sobre la soledad, la vejez, el amor y el desamor, la ruptura, la ensoñación, el olvido, la decepción.
Empecé a escribirlo hace tres años, poco antes de publicar mi novela “Las distancias”, y fue retador ir complejizando las tramas desde las invisibilidades más cercanas y evidentes hasta las más abstractas y existenciales.
¿Por qué cree que la gente debería leerlo?
Este libro, por la apuesta estética en la prosa, y por la aventura de la imaginación para encontrar los significados de la invisibilidad que nos rodea, nos tortura, nos inquieta, pero también nos protege y nos acoge.
En un mundo saturado de información inmediata, ¿qué puede hacer aún la literatura que otros lenguajes no logran?
La literatura es la disciplina, el oficio, más totalizante de la realidad, el que puede conseguir mayor profundidad en la exploración de lo humano y lo inhumano, y es poderosa porque su propuesta busca huir de la explicitud, de la que no pueden escaparse del todo el cine, las artes plásticas ni las audiovisuales. Gracias a la literatura, el silencio, por ejemplo, es una forma excepcional de comunicación.
¿De los libros qué ha escrito con cuál se siente más satisfecho y por qué?
Tengo ocho libros publicados, cuatro novelas y cuatro de cuentos. Todos tienen una profunda significación sobre mi historia, mi evolución, mis mitos derribados, mis dudas conquistadas, mis aspiraciones pospuestas. El libro que más me hace sentir satisfecho siempre es el próximo que voy a escribir.
¿Qué lugar ocupa el cuento dentro de su producción literaria?
Cuando hice la transición de escritor de crónicas, o sea de no ficción, a narrativa literaria, mi decisión natural fue escribir cuentos, porque un cuento es una crónica en la que todo es verdad, como decía, un poco inocente, un poco burlón, García Márquez. Luego descubrí que el cuento es el género más exigente y difícil de todos los géneros de la literatura, por la precisión, la tensión sostenida, la circularidad y la obligación de sonar espontáneo y oral, así sea solo por dejar la sensación.
Luego me volví profesor y facilitador de talleres de cuentos y laboratorios, entonces ya mi amor por el género se volvió veneración.
En su obra hay una exploración constante de lo humano, ¿qué le interesa de esa dimensión?
Todo. No descarto nada. Decir dimensión humana es abarcar de lo más sublime a lo más profano, pasando por lo eterno, pero también por lo efímero, lo prescindible. Incluso a lo pueril, a lo mundano, en estos tiempos que vivimos, inmersos de banalidad en banalidad, puede ser fascinante encontrarle sus distintas claves y dialécticas.
¿Cómo decide qué historia vale la pena ser contada?
Toda historia vale la pena ser contada. El desafío es encontrarle la singularidad, la excepcionalidad, el carácter representativo y los simbolismos, o incluso la belleza de lo mínimo y lo simple.
¿Qué busca provocar en el lector cuando se acerca a sus textos?
Muchas cosas, pero me interesa en el presente inmediato de la lectura, un goce con la musicalidad y el ritmo de la prosa, y en los futuros, del corto al largo plazo, la memoria, la evocación de imágenes, de frases, de historias.
¿Por qué cree que la literatura sigue siendo necesaria en la actualidad?
De alguna manera, ya lo respondí: la literatura es la disciplina más totalizante de todas las dimensiones humanas. Más que la política, el derecho, la religión, la ciencia, porque en ella pueden converger todas, y reflejar en el plano más completo y comprensivo las realidades para problematizarlas, deconstruirlas, destrozarlas, o meramente describirlas.
Ha tenido gran trayectoria en medios ¿Cómo dialogan periodismo y literatura en su vida?
Voy y vengo entre los dos, aunque hoy me siento más cómodo en la ficción. Cuando se habita y padece un país como este, y también un mundo como el de esta postmodernidad que parece ir acercándonos a una distopía inminente de vigilancias y algoritmos, la fuga que permite la literatura, con la posibilidad de cambiar a gusto el curso de los hechos, los finales, el destino de los personajes, es un aliciente y un oasis.
¿Qué responsabilidad cree que tiene un escritor frente a la sociedad?
La misma que tiene cada hombre y cada mujer en este mundo. O sea, todas y ninguna. Y si me fuerza a responder, diría que la mayor responsabilidad es seguir escribiendo, a pesar de la amenaza de la IA, de la desidia a la lectura y la banalización de la vida; entonces, escribir y ser leal con su apuesta personal.
¿Qué historia le queda pendiente por escribir?
Todas. Quisiera vivir cien años más, para poder escribir cuarenta novelas y otros cuarenta libros de cuentos.