Dior sorprende con joyas que mezclan lo exquisito y lo grotesco

Expansión

Una monarquía radical y fantástica con visos lúgubres. Es una adecuada manera de describir la colección de joyas que presenta la casa Dior. Una secta de calaveras de piedras, platino y diamantes, que curiosamente se convierten en las más deseadas en cuanto son expuestas, arrasando frente a opciones más tradicionales de alta joyería internacional.

Así, radical y fantástico, interpreta el mundo `real` Victoire de Castellane, la diseñadora estrella de la maison, y que no se cansa de romper esquemas con cada nueva colección.

Hechizada por las piedras y seducida por el brillo del metal, a los 5 años la diseñadora pidió tener su propio joyero. Tenía la misma edad cuando hizo su primera creación. La niña Castellane sorprendió a sus padres al convertir un brazalete en unos pendientes, ajustados a su gusto.

Pero vendrían más sorpresas: a los 12, la futura diseñadora fundió las medallas religiosas de una pulsera para transformarlas en un anillo.

El apetito voraz por las joyas y la desbordante imaginación de Victoire de Castellane (su edad actual es un misterio) la han llevado a diseñar piezas únicas, excesivas, dramáticas y valientes. La creadora parisina se ha convertido en una diseñadora de culto, con miles de devotos a los impactantes anillos de colecciones como `Coffret de Victoire`, `Miss Dior` y `Rosé Pré Catelan`.

Su tío, Gilles Dufour, trabajó con Karl Lagerfeld en Chanel, y le ayudó a entrar en la casa francesa, donde ella permaneció 14 años creando diseños de fantasía.

Su gran salto llegó en 1998, cuando Bernard Arnault, presidente de LVMH, le dio libertad absoluta para que concibiera sus mundos mágicos y arriesgados para la alta joyería de Dior.

Fue el comienzo de una aventura que ya suma 13 años al frente de esta división de la maison, y que acorde con la costumbre que cultivó desde la niñez, cada vez vuelve a sorprender.

Esta primavera, la editorial Rizzoli ha lanzado Dior Joaillerie, un espectacular volumen en el que se celebra la belleza y la atemporalidad de sus diseños.

Calaveras
Castellane deslumbró recientemente con Reyes y Reinas, una dinastía compuesta por 20 piezas únicas que componían una serie de obras de arte un tanto mórbidas en un reino sepulcral y calavérico. En este universo dramático se emparejan con solemnidad reinas en forma de anillos hieráticos, y reyes como majestuosos medallones.

La francesa ideó unas joyas fantásticas, de suntuosidad barroca, que transmiten con picardía el estilo de los monarcas utilizando calaveras -símbolo de vanidad- realizadas en piedras como jade, cuarzos, ópalos y calcedonias. Las remató con diamantes que componían elaboradas coronas -cada una es distinta- y golas fulgurantes. La textura y el color de las piezas añaden un toque personal a los monarcas, pero sin menoscabar la calidad enigmática de cada uno de los miembros de este reino imaginario. Realizar cada cara requirió dos semanas de trabajo e hicieron falta meses para esculpir las 20 cabezas. De principio a fin se necesitaron dos años para el proyecto. Algunas de sus piezas pueden verse en las dos joyerías parisinas de la maison.

Sus padres se separaron cuando tenía 3 años y quedó al cuidado de su abuela, Sylvia Hennessy, de quien heredó la afición por este brillante universo. 'Ella llevaba joyas que armonizaban con sus trajes y se las cambiaba hasta tres veces al día. Era como una heroína de Hollywood y amiga íntima de Barbara Hutton, casada con Cary Grant, que lucía tiaras de esmeraldas. Pertenecía a un mundo excéntrico, un crisol de escritores, estrellas de cine y diseñadores como Christian Dior. Éste era mi escenario de infancia', confiesa la parisina, de formación autodidacta.

Espíritu de cambio.

Castellane llegó a la maison y revolucionó el sector. 'Quería hacer objetos de lujo. Y ya nadie pestañea cuando ve un ópalo combinado con diamantes', señala en el prólogo del libro, una mujer que sabe mezclar como nadie lo más exquisito con lo grotesco.

Su primera colección para Dior salió en 1999 y estaba inspirada en la alta costura de los años 50 y el jardín de la casa del modisto. Desde entonces ha seguido plasmando su impronta con sus fantasías. 'Siempre concibo los diseños a partir de una historia. Ésta me puede llegar de cualquier lugar: el arte, películas, fotografías, la calle, el amor, la sexualidad, el psicoanálisis o la vida. Mis joyas son como personajes a los que les pongo nombres', explica quien bautiza a sus series con títulos, como `La novia del vampiro`, `Bella de las islas` o `Baile de las rosas`.

La inspiración de la creadora son las mujeres
Madre de cuatro hijos, Victoire encuentra su inspiración en las mujeres. 'Las miro, jóvenes o mayores, bellas o no, masculinas o muy femeninas. Mis joyas son sus amigas y las protegen'. Cuando era niña, se asustó ante una pulsera con forma de serpiente, pero comprendió que las joyas sirven para superar miedos. Ayudan a recordar y tienen perpetuidad. 'Si en 4.000 años un asteroide no ha destruido la Tierra, la joyería seguirá aquí. Es eterna'.