Diseños alemanes le permiten llevar consigo su catamarán en la espalda

Expansión

Es lo último en tecnología alemana. Un diseño en fibra de carbono que permite llevar la embarcación por partes y en dos contenedores que se cargan como mochilas.

El Backyak de Klepper es la mejor opción para disfrutar de entornos naturales y navegar sin complicaciones hasta en los destinos más agrestes.

¿La razón? En solitario o en compañía, le ofrece la posibilidad de convertirlo en catamarán y con una versión para sacarle partido en la nieve.

Ya está todo inventado, y algunas cosas, desde hace más tiempo del que creemos. El kayak plegable data de 1905, cuando un estudiante alemán de arquitectura desarrolló un modelo de madera de bambú y lona de algodón a partir de los modelos esquimales. Johann Kleeper, un sastre de Rosenheim (Alemania), le compró la idea, la mejoró y se convirtió en el Henry Ford de los kayaks produciendo en serie este nuevo objeto de consumo: un bote en una bolsa y para un público en pleno proceso de descubrimiento de la naturaleza.

Más de un siglo después esa población sigue siendo puntera en el diseño de estas embarcaciones, como lo demuestra la última en salir de la fábrica Klepper, el Backyak, y seguimos ávidos de propuestas para disfrutar al aire libre.

Este curioso diseño Made in Germany permite interactuar con la naturaleza de múltiples formas gracias a la ingeniería que tiene detrás: tres años de desarrollo en colaboración con la Universidadde Munich.

El actual dueño de la empresa, el Dr. Isbruch, explica el novedoso sistema: 'la idea funciona como las muñecas rusas, una pieza dentro de la otra'. Exacto, una embarcación que se puede transportar por partes y a la espalda.

Esto es posible gracias a que está fabricada en fibra de carbono, extremadamente liviana y resistente. Lo que hace que, en cualquiera de las cinco configuraciones que admite, en ningún caso supere los 19 kilos de peso, algo más de nueve en cada mochila… carga más que admisible para un amante del deporte.

El objetivo es dotar de movilidad al practicante de esta disciplina que puede alcanzar a pie el punto de partida de la travesía (lago o río). Una vez allí, se ensambla en un santiamén y sin necesidad de herramientas.

Podrá convertirlo en un catamarán con vela, en dos kayaks para competir contra su pareja y hasta para aventurarse en la nieve. ¿El precio? 3.990 euros.

Inspirado en las matrioskas rusas
La configuración básica es la de kayak con capacidad para dos adultos y un niño. La estructura es tan versátil que ese mismo modelo se puede dividir en dos embarcaciones. 'En caso de discusión con el compañero, puede separar el barco, o simplemente divertirse por separado', explica Isbruch.

Además, se pueden adquirir hasta tres paquetes que transforman por completo: la fórmula Relax que incluye una membrana que se instala uniendo los dos kayaks y que funciona como una isla privada (3.120 euros); la opción Sail añade una vela alcanzando la categoría de catamarán(4.090 euros); y Snow, que se convierte en una especie de trineo (3.350 euros).