El auge del picante en la cocina y platos marca las tendencias de consumo en 2026
martes, 24 de febrero de 2026
El picante está ganando protagonismo en la gastronomía nacional, no solo como un sabor intenso, sino como elemento que transforma la experiencia en la mesa
El picante dejó de ser un simple toque de intensidad para convertirse en uno de los protagonistas de la gastronomía colombiana. Hoy no solo aporta carácter a los platos tradicionales, sino que redefine la experiencia de consumo en snacks, salsas y nuevas categorías de productos. Los consumidores buscan propuestas que despierten los sentidos y combinen aroma, textura y sabor en cada bocado.
Este auge responde a cambios claros en los hábitos alimenticios. Un estudio divulgado por Verywell Health señala que incorporar niveles moderados de picante puede reducir la ingesta de alimentos entre un 11% y un 18%, sin afectar la satisfacción ni el disfrute del sabor. Esto posiciona al picante como un aliado dentro de una alimentación más consciente.
A nivel internacional, su impacto es aún más evidente. Investigaciones de FMCG Gurus y Kalsec, citadas en el informe Hot Trends – Spicy Flavors Ignite Food and Beverage Innovation, revelan que 80% de los consumidores disfruta probar sabores picantes de diferentes culturas y que 62% tiene mayor disposición de compra cuando un producto se promociona como picante. El sabor intenso se consolida así como un detonante de decisión en el punto de venta.
Además, el picante se vincula con emociones positivas. El mismo informe indica que 58% de los consumidores percibe que estos sabores mejoran el estado de ánimo. Entre los jóvenes la tendencia es aún más marcada: 60 % de la Generación Z y 47 % de los Millennials estarían dispuestos a probar el chile más picante del mundo, lo que evidencia una búsqueda creciente de experiencias sensoriales más audaces.
Desde el análisis de tendencias, el picante refleja cómo están cambiando las formas de comer en 2026. De acuerdo con Mintel, en su reporte Global Food & Drink Predictions 2026, los consumidores priorizan alimentos que ofrezcan experiencias memorables y completas. En ese contexto, cinco dinámicas explican su expansión en Colombia:
Experiencias multisensoriales intencionales: el picante activa los sentidos y eleva la experiencia más allá del sabor.
Relectura de la tradición: recetas clásicas incorporan ajíes y chiles sin perder identidad cultural.
Innovación en categorías: salsas, snacks y productos listos para consumir lo adoptan como elemento diferenciador.
Diversidad de perfiles: crece el uso de distintas variedades de ajíes con niveles de intensidad variados.
Creatividad como atributo de marca: las empresas que fusionan sabores —como dulce y picante— logran mayor conexión con el consumidor.
Para Carolina Franco, directora de Marketing & Trade Marketing de Levapan, el picante se ha convertido en un recurso clave para reinterpretar la cocina actual: “Más allá de la intensidad, permite generar contrastes y profundidad, alineándose con un consumidor que valora la exploración y el disfrute consciente de la comida. Marcas como San Jorge impulsan esta tendencia a través de la innovación en sabores”.
En esa línea, la combinación de notas frutales con ajíes como el chipotle o el habanero está marcando pauta. Mezclas como mango con picante o maracuyá con chile permiten transformar preparaciones cotidianas en experiencias más sofisticadas y emocionales.