El cómo comemos,corremos

Alexander Obando

Incluso en el mundo no deportivo, cada vez existe más información sobre cómo nos debemos nutrir e hidratar, así que los deportistas -quienes hacen un uso más exigente de su cuerpo- deberían prestar mayor atención a estos aspectos, ya que un mal manejo de estos frustrará con seguridad hasta el mejor plan de entrenamiento.

Un elevado consumo calórico obliga a comer bastante, además de las tres comidas diarias; de esta manera, se distribuye durante el día una constante ingesta de nutrientes que mantendrá al deportista alejado de descompensaciones digestivas y variaciones inadecuadas del nivel de azúcar.

Una dieta para deportistas debe ser alta en carbohidratos (pan, arroz, cereales, pasta, frutas, verduras etc.). Estos alimentos se transforman en glucosa que es la principal fuente de energía de los músculos. Se recomienda aumentar el consumo de carbohidratos los días previos a la competencia. Las grasas por el contrario deben consumirse en proporción mínima; pues si bien son importantes para la asimilación de algunas vitaminas, no son una buena fuente de energía para el músculo; así que conviene evitar fritos, cremas, mantequilla, salsas, etc.

Las proteínas (carne roja, pollo sin piel, pescado, huevos, leche etc.) deben ingerirse de manera moderada, excepto por los deportistas de resistencia, quienes deben ingerir suficiente proteína para la recuperación posterior al entrenamiento y competencia. El desgaste físico puede hacer que nuestro organismo presente bajos niveles de hierro; algo que nos afecta el sistema inmune. Por eso es bueno incrementar el consumo de carne, huevos y legumbres en época de entrenamientos extenuantes o competencias de largo aliento.