El consumidor Lgbtiq+ gana peso en Colombia y mueve un mercado que alcanza los US$20.000 millones
viernes, 24 de julio de 2026
La comunidad Lgtbiq+ representa cerca de 5,8 millones de personas en el país y concentra un creciente poder adquisitivo
Hace apenas unos años el mercado Lgbtiq+ era visto principalmente como un nicho de consumo asociado al llamado pink money. Sin embargo, hoy ese panorama cambió . El crecimiento de la población que se identifica como parte de la comunidad, sumado a consumidores cada vez más exigentes frente al compromiso empresarial con la inclusión.
De acuerdo con Felipe Cárdenas, presidente de la Cámara de la Diversidad, con base en estimaciones de la firma Galileo Kapital, el poder de compra de la comunidad Lgbtiq+ en Colombia supera los US$20.000 millones anuales a la tasa promedio de 2026. Además, con información de Gallup, señala que cerca de 11% de la población colombiana, equivalente a aproximadamente 5,8 millones de personas, se identifica como sexualmente diversa.
Sin embargo, el crecimiento económico de este segmento también está modificando la relación entre consumidores y empresas. Ya no basta con lanzar campañas durante junio o utilizar los colores del arcoíris para conectar con esta comunidad. "En los últimos años hemos observado una evolución sustancial en las marcas de las 100 empresas más grandes del país, que se han alejado del oportunismo comercial asociado al uso del arcoíris durante el Mes del Orgullo para desarrollar iniciativas reales de propósito hacia este segmento", afirma Felipe Cárdenas.
De acuerdo con el dirigente gremial, los sectores que más han avanzado en este proceso son alimentos y bebidas, consumo masivo y retail, servicios financieros y turismo, industrias que han incorporado estrategias permanentes de diversidad e inclusión dentro de sus modelos de negocio.
Por su parte, esta transformación también se refleja en el comportamiento de los consumidores, por ejemplo, las tasas de fidelización hacia marcas consideradas incluyentes son hasta 45% superiores frente al resto de la población.
Según Cárdenas, Colombia tiene además un diferencial importante frente a otros países de la región, al contar con el segundo marco normativo más robusto de América Latina en materia de derechos para las personas Lgbtiq+, solo por detrás de Uruguay. Esto ha fortalecido la participación de esta comunidad en procesos de visibilidad y defensa de derechos, una realidad que también influye en las decisiones de compra.
Este comportamiento del consumidor colombiano coincide también con una tendencia internacional. Una encuesta de la Human Rights Campaign Foundation encontró que 72% de los consumidores Lgbtiq+ compra menos productos de empresas que percibe como menos comprometidas con las políticas de diversidad e inclusión, mientras cerca de 70% afirma haber dejado de comprar en esas compañías al menos alguna vez.
Persisten los desafíos
Aunque el mercado continúa fortaleciéndose, las brechas sociales y económicas siguen siendo importantes.
Las cifras más recientes del Dane muestran que entre julio de 2024 y junio de 2025 se estimaron 433.000 personas Lgbt mayores de edad, equivalentes a 1,1% de la población adulta del país. La tasa de ocupación alcanzó 72,7%, mientras que la participación laboral llegó a 81,1%, niveles superiores a los registrados por la población no Lgbt .
Sin embargo, Cárdenas advierte que el país mantiene tres grandes desafíos para convertir ese potencial económico en una verdadera inclusión social.
El primero corresponde a la deuda histórica en materia de inclusión laboral y financiera de las personas trans, quienes continúan enfrentando mayores barreras para acceder al empleo formal. El segundo está relacionado con la escasa implementación de políticas públicas que impulsen la inclusión social y económica de las personas Lgbtiq+ en las zonas rurales del país. El tercero, que considera uno de los temas más relevantes hacia el futuro, será garantizar un retiro digno y acceso efectivo a pensiones para las personas Lgbtiq+ adultas mayores, un reto que, asegura, desde ahora debe entenderse como un asunto de salud pública.
De cara a 2030, el presidente de la Cámara considera que la principal transformación será la consolidación de una visión mucho más amplia de la diversidad.
"Cada día será más visible romper el estereotipo de que las personas Lgbtiq+ son únicamente hombres blancos, cisgénero, capitalinos y con alto poder adquisitivo. También hablamos de mujeres, personas migrantes, afrodescendientes, indígenas, campesinas, adultos mayores, personas con discapacidad y muchos otros perfiles que harán parte de este mercado", señala.