El correr es cuestión de método

Sólo a partir de un buen entrenamiento se pueden esperar buenos resultados; por eso hay que diseñarlo muy bien.

Planear una competencia incluye tener en cuenta muchos aspectos del entrenamiento, y conocer distintas formas de entrenar.

Los entrenamientos continuos son aquellos que manejan una intensidad estable baja, y que duran más de una hora.

El principal objetivo en este tipo de sesiones es aumentar la resistencia y mejorar la recuperación.

Para que sean más efectivos es importante buscar un espacio grande sin obstáculos que ocasionen pausas innecesarias.

Entre mayor sea la distancia objetivo, menor será el ritmo de competencia y del entrenamiento, pero sí conviene hacer repeticiones a un ritmo superior que el de la competencia que se esté preparando.

Los entrenamientos de fartlek son aquellos en que se alternan intensidades bajas y fuertes -sin interrupción- en la misma sesión de entrenamiento.

Estas variaciones pueden ser de terreno, o según como el entrenador lo disponga para cada caso específico.

Este tipo de entrenamientos es importante ya que generalmente las competencias tienen terrenos variados.

Por otro lado, las situaciones de carrera obligan a muchos cambios de intensidad.

Los entrenamientos de intervalos son aquellos que se manejan a una alta intensidad y requieren algunas pausas.

La distancia es corta e incluirán varios intervalos en el mismo entrenamiento.

La pausa -de algunos segundos- es para tener una pequeña recuperación y poder mantener la intensidad.

Se producirá un alto nivel de fatiga que supone que el atleta se adapte a soportar el dolor muscular ocasionado por el esfuerzo. Correr por correr no es la mejor manera de lograr un buen resultado. Lo mejor es conseguir una buena combinación entre esta clase de entrenamientos cada semana.