El monto de escuchar música con la tendencia retro: vinilos, cassettes y MP3
domingo, 12 de abril de 2026
El auge de tornamesas, cassettes y reproductores MP3 refleja una tendencia impulsada por la nostalgia, la estética retro y el deseo de desconectarse de las pantallas
El regreso del audio retro ya no es solo una cuestión de nostalgia: se volvió una estética, una forma de consumo y, para muchos, una pequeña rebeldía contra la vida pegada al celular.
En redes sociales, sobre todo entre audiencias jóvenes, los vinilos, los cassettes y los reproductores dedicados han ganado visibilidad no solo porque “se ven bonitos”, sino porque encajan con una idea cada vez más compartida de escuchar música con más calma, con objetos físicos y lejos del ritmo del scroll. Ese contexto ayuda a explicar por qué el vinilo sigue creciendo a nivel global: en 2024 completó su año 18 consecutivo de crecimiento en ingresos, según el Global Music Report 2025 de IFPI.
Parte del fenómeno tiene que ver con la lógica de las redes mismas. Plataformas como TikTok, Instagram y Pinterest convierten estos aparatos en objetos aspiracionales: una tornamesa en el cuarto, una colección de discos o un Walkman antiguo funcionan al mismo tiempo como herramienta de escucha, accesorio decorativo y señal de identidad. Pero detrás de esa imagen también hay un cansancio real con la saturación digital.
La conversación sobre “digital detox”, atención fragmentada y rechazo a tecnologías que capturan datos y tiempo ha empujado a muchos jóvenes hacia dispositivos más limitados y más intencionales. Ese mismo clima cultural explica el auge reciente de los “dumbphones” y otros aparatos menos invasivos, promovidos precisamente como una salida frente a la economía de la atención y las preocupaciones por privacidad.
En ese escenario, la tornamesa ocupa el lugar central. No solo es el formato retro más fuerte, sino el más legitimado por la industria y por el mercado. En Colombia, una Audio-Technica AT-LP60X se encuentra alrededor de $739.000, mientras una Audio-Technica AT-LP120XUSB aparece cerca de $1.838.000 a $2.168.900 en comercios y marketplaces. En otras palabras, entrar al mundo del vinilo ya no es barato, pero tampoco es exclusivo de coleccionistas extremos: hay una franja media que lo hace accesible para quienes buscan combinar sonido, ritual y estética.
El cassette vive un regreso más pequeño, aunque no compite realmente con el streaming por comodidad ni por calidad, pero sí tiene algo que muchos consumidores valoran: materialidad, rareza y una sensación de escuchar música “fuera del algoritmo”. En 2023, las ventas de cassette en Reino Unido habían alcanzado su nivel más alto desde 2003, y en 2026 siguen apareciendo nuevos reproductores que mezclan diseño retro con funciones actuales como Bluetooth y USB-C.
En Colombia, la oferta va desde reproductores genéricos con enfoque nostálgico hasta modelos premium importados; un We Are Rewind suele moverse en el rango de los $800.000 a $1.200.000, mientras los Walkman Sony vintage de segunda mano varían mucho, pero pueden encontrarse desde unos cientos de miles de pesos dependiendo de su estado y rareza.
Los reproductores MP3 y los iPod entran en otra lógica: no son simplemente “retro”, sino una respuesta práctica a una necesidad contemporánea. Para algunas personas, volver a un reproductor dedicado significa escuchar música sin WhatsApp, sin notificaciones, sin recomendaciones automáticas y sin depender de una suscripción.
Ahí conviven dos mercados: el del audio digital moderno de alta fidelidad y el del objeto nostálgico. En el primero, un Sony Walkman NW-A306 se vende en Colombia como reproductor digital premium; en el segundo, el iPod Classic sigue teniendo demanda de segunda mano y, justamente por su valor de colección, puede costar entre $500.000 y $1.600.000 según capacidad y estado.
También hay una razón emocional de fondo. Frente a un ecosistema donde la música suele sentirse infinita, inmediata y desechable, estos formatos obligan a frenar. Poner un disco, rebobinar una cinta o cargar un reproductor aparte convierte la escucha en una acción consciente. Un adelanto del Gen Z Report de Vinyl Alliance apuntó, por ejemplo, que 61% de los encuestados de esa generación decía que probablemente reemplazaría hábitos digitales por escucha en vinilo para mejorar su bienestar mental.