Entrenamientos intensos

Alexander Obando

Antes de empezar un entrenamiento de alta intensidad es necesario calentar y estirar más que de costumbre.

Estas jornadas son de corta duración y se fraccionan en segmentos en los que el atleta se exige al máximo. De acuerdo a la distancia y a la intensidad que se esté trabajando, es posible que en los intervalos el atleta se detenga por completo o que realice una recuperación a paso moderado. Para ello es necesario tener una condición física óptima, pero incluso los atletas que no son de alto rendimiento pueden modificar una jornada igualmente exigente según los límites de su cuerpo.

Entrenamientos de esta clase son un excelente estímulo para los músculos, a pesar de ser una sesión relativamente corta con respecto a un trabajo de fondo. El trabajo intenso es sin duda muy efectivo, pero hay que intercalarlo con el fondo durante la semana y los días de descanso para que sea aún más efectivo (Otra opción para realizar trabajos de intervalos es incluir subidas). Si al siguiente día sentimos las piernas pesadas y dolor muscular quiere decir que se logró el objetivo.

Los entrenamientos de intervalos ayudan mucho a superar un estrés deportivo, es decir, cuando nos acostumbramos a un mismo paso por muchos kilómetros y no volvemos a mejorar. Por eso es indispensable incluir una jornada mucho más intensa y así trabajar fibras musculares que antes no se exigían. Dichos entrenamientos nos permiten aprovechar las fuentes de energía que se encuentran en el músculo. Entre mayor sea el grupo muscular que se ejercite, mayor será el beneficio.

Trabajar duro invariablemente arrojará resultados. Estas jornadas piden tiempo para recuperarse. Si esto no sucede el atleta no será capaz de entrenar con tanta intensidad.