“Pinta Negra vende, en promedio, cerca de un millón de botellas al año en Colombia"
jueves, 14 de mayo de 2026
Bernardo Alves, CEO de AdegaMãe, la viña portuguesa que hace el vino que se vende principalmente en D1, destacó cómo van en Colombia y su estrategia enfocada en democratizar el consumo
En el país, Pinta Negra dejó de ser simplemente un vino importado para convertirse en una de las referencias más reconocidas, y todo, gracias a las tiendas D1, donde es ampliamente vendido. Solo a través de estos almacenes, de formato hard discount, entre enero y julio de 2025 se vendieron 525.000 unidades, lo que equivale a 560.000 litros.
La estrategia ha dado resultados. Desde 2019, la marca ha ganado terreno en el mercado colombiano hasta consolidarse como el vino portugués más vendido del país. Detrás de esa expansión está Bernardo Alves, CEO de AdegaMãe, la viña portuguesa que apostó por democratizar el consumo de vino con una propuesta fresca, práctica y de alta relación calidad-precio.
¿Qué cifras en producto y en plata han tenido en el país?
En términos de volumen, entre enero y octubre de 2025 distribuimos 860.00 unidades —entre botellas y Bag in Box— equivalentes a 950.000 litros en el mercado colombiano. Solo a través del canal D1, entre enero y julio de 2025, colocamos 525.000 unidades, lo que equivale a 560.000 litros.
Son cifras que nos posicionan con claridad como el productor portugués que más exporta a Colombia, con una participación de entre 80% y 90% del vino portugués presente en el país. En valor, Pinta Negra se posiciona como referencia de “best value”, contribuyendo al aumento del ticket medio del consumidor dentro de la categoría de vinos accesibles.
Actualmente, Pinta Negra vende, en promedio, cerca de un millón de botellas al año en Colombia. En 2025, la marca superó los 1,5 millones de botellas comercializadas en el país, consolidando su liderazgo dentro de los vinos portugueses.
¿Creen que venderlo en D1 es la fórmula del éxito en el país?
D1 ha sido un socio estratégico fundamental, pero la fórmula del éxito es más amplia. Lo que D1 nos dio fue escala y cobertura: presencia en casi 100% del territorio colombiano, algo que ningún otro canal puede ofrecer con esa eficiencia. Esto aumentó la frecuencia de compra, dio visibilidad a la marca y ayudó a romper la idea de que el vino es únicamente para ocasiones especiales.
Pero paralelamente estamos desarrollando el canal Horeca —restaurantes, hoteles y bares— a través de Inverleoka, nuestro importador para ese segmento. La combinación de alcance masivo con presencia en segmentos premium es lo que construye una marca sólida a largo plazo.
¿Qué papel han jugado canales como tiendas de descuento en la masificación del vino en Colombia?
Un papel determinante. Las tiendas de descuento han sido el vehículo más eficiente para la democratización del vino en Colombia. Han hecho el producto más accesible económicamente, lo han integrado en la rutina de compra del consumidor y han ayudado a reducir barreras culturales, presentando el vino como algo simple, cercano y descomplicado.
En nuestro caso, la asociación con D1 fue la decisión correcta desde el inicio: entre enero y julio de 2025 distribuimos 525.000 unidades a través de ese canal, equivalentes a 560.000 litros. Eso no es solo un número de negocio, es la dimensión real de cuántas familias colombianas pudieron tener una buena botella de vino portugués en su mesa.
¿Qué está buscando hoy el consumidor colombiano: precio, experiencia, origen o facilidad de consumo?
¿Cómo ha evolucionado el consumo de vino en Colombia desde que llegaron en 2019 con Pinta Negra?
Cuando llegamos en 2019, el vino en Colombia era percibido como una bebida de ocasión especial o de nicho. Lo que hemos visto en estos años es una transformación genuina: el consumidor colombiano ha empezado a incorporar el vino a su cotidianidad, no solo a sus celebraciones. Nuestra apuesta desde el primer día fue democratizar el consumo, hacer que el vino fuera accesible —en precio, en formato y en experiencia— para un público amplio. Los resultados hablan por sí solos: hoy somos el vino de origen portugués más vendido en Colombia y representamos entre 80% y el 90% del vino portugués consumido en el país.
¿Qué tan fuerte es Colombia en producción de vino y qué tan conocedores son los consumidores?
Colombia tiene un mercado importador en crecimiento y un consumidor cada vez más curioso e inquieto por el mundo del vino. En cuanto al nivel de conocimiento, hay un proceso de maduración en curso: cada vez hay más interés por el origen, las cepas y los métodos de producción.
El consumidor reconoce países de origen, empieza a identificar estilos y se muestra más abierto a experimentar, aunque sigue valorando mucho la simplicidad en la elección y la confianza en la marca. Lo más interesante es que ese proceso de educación no frena el consumo, lo acelera. El consumidor colombiano aprende bebiendo, y eso es exactamente lo que queremos: que Pinta Negra sea su primera puerta de entrada al mundo del vino de calidad.
¿Cómo se compara Colombia con otros mercados de la región en consumo y madurez del vino?
Tenemos presencia en varios mercados de la región —México, El Salvador, República Dominicana, Perú y Colombia— y puedo decir que Colombia tiene un dinamismo particular. Es un mercado con apertura a productos internacionales y con una infraestructura de distribución que, gracias a actores como D1, permite una penetración masiva que otros países no tienen.
El crecimiento es rápido, impulsado por una base de consumidores joven, urbana y curiosa. No es el mercado más maduro en términos de cultura vinícola, pero sí uno de los de mayor potencial de crecimiento sostenido en la región, con mucho espacio aún para crecer en volumen y valor.
¿Por qué cree que los vinos “best value” están ganando tanto terreno en el país?
Porque el consumidor colombiano es inteligente. No está dispuesto a pagar por una etiqueta que no le garantiza calidad, pero tampoco quiere un producto mediocre solo porque es barato. En un contexto económico más desafiante, el consumidor tiende a evitar riesgos y prefiere vinos que garanticen siempre una buena experiencia por el precio pagado.
El concepto “best value” responde exactamente a esa demanda: máxima calidad al precio más justo. Pinta Negra nació con ese ADN. Es un vino que ha ganado la Gran Medalla de Oro en el Concurso Mundial de Bruselas —uno de los certámenes más prestigiosos del sector vitivinícola mundial— y que al mismo tiempo está disponible en tiendas de barrio en todo el país. Esa combinación es difícil de replicar.
Pinta Negra se ha convertido en uno de los vinos importados más vendidos en Colombia, ¿a qué atribuyen ese éxito?
Atribuimos este éxito a tres factores que trabajamos de manera simultánea y coherente. Primero, un producto genuinamente bueno: elaborado con uvas autóctonas de Portugal, con la influencia atlántica de nuestra bodega ubicada a solo 8 kilómetros del océano, lo que le otorga una acidez natural vibrante, elegancia y una salinidad característica.
Segundo, una adaptación real al mercado: formatos pensados para el consumidor colombiano, con tapa rosca y Bag in Box. Y tercero, la alianza estratégica correcta: D1 como canal de distribución masiva y la inversión sostenida en construcción de marca. La comunicación simple, la imagen atractiva y la consistencia del producto hicieron el resto. No fue suerte, fue estrategia.
¿Qué papel ha jugado su propuesta de vino joven y formatos como tapa rosca o Bag in Box en esa aceptación?
Han sido decisivos. El perfil joven y afrutado del vino lo hace fácil de beber e ideal para consumidores en fase de descubrimiento. La tapa rosca resolvió una barrera práctica concreta: muchos hogares colombianos no tienen sacacorchos porque el vino no era parte de su rutina de consumo. Al eliminar ese obstáculo, eliminamos una razón de no-compra.
El Bag in Box, por su parte, democratizó el precio por litro, ofrece economía y volumen para momentos de compartir, y extiende la vida útil del producto hasta 35 días después de abierto. Todo esto comunica modernidad y aproxima el vino al día a día del consumidor. No son detalles menores: son decisiones de producto que expresan respeto por el consumidor al que nos dirigimos.
¿Cómo explican que un vino de origen portugués haya logrado posicionarse como el más vendido de su categoría en el país?
Portugal tiene una ventaja que el mundo está empezando a descubrir: una diversidad de cepas autóctonas única, resultado de siglos de viticultura en un territorio geográficamente privilegiado. Pinta Negra supo traducir eso en una propuesta simple y directa para el consumidor colombiano: una etiqueta fácil de reconocer, un sabor consistente y un precio competitivo hicieron que el vino portugués dejara de percibirse como algo lejano y pasara a convertirse en una elección natural.
AdegaMãe, ubicada a solo 8 kilómetros del océano Atlántico, produce vinos con un perfil diferenciador —acidez natural, elegancia y salinidad— que se adaptan naturalmente al paladar de quien busca algo distinto. Combinado con nuestra estrategia de distribución y construcción de marca, el resultado es un posicionamiento sólido y con mucho espacio aún para crecer.
¿Qué significa para ustedes que Pinta Negra sea percibido como un vino accesible, pero de calidad internacional?
Es exactamente el posicionamiento que queremos ocupar y, honestamente, el más difícil de lograr en la industria del vino. Ser un vino accesible con credibilidad internacional significa que el consumidor siente que está haciendo una buena elección sin pagar un precio premium.
Pinta Negra tiene reconocimiento internacional y al mismo tiempo está en las góndolas de D1 en todo el país. Para nosotros, eso es un activo estratégico: crea fidelización, genera repetición de compra y abre puertas para introducir, en el futuro, otros segmentos del portafolio. Esa tensión aparente entre accesibilidad y calidad es, en realidad, nuestra propuesta de valor más potente.
Portugal es uno de los países con mayor consumo per cápita de vino en el mundo, ¿cómo influye eso en la cultura de producción de AdegaMãe?
De manera profunda. Según datos consolidados de 2024 de la OIV, Portugal es el país con mayor consumo per cápita de vino del mundo, con 61,1 litros por persona al año entre la población mayor de 15 años. En Portugal, el vino forma parte del día a día, de la mesa y de la cultura.
Esa exigencia interna nos obliga a producir vinos consistentes, equilibrados y gastronómicos. Cuando creces en esa cultura, produces con un estándar distinto: no para impresionar en catas, sino para que el vino sea agradable, gastronómico, que no se vuelva pesado ni fastidioso. En AdegaMãe, eso se traduce en enfoque en calidad, frescura, equilibrio y autenticidad, valores que llevamos a mercados como Colombia a través de marcas como Pinta Negra.
¿Cómo ha sido la estrategia de expansión de AdegaMãe en Colombia desde el retail hasta restaurantes y supermercados?
Hemos construido la estrategia en dos velocidades complementarias. En el canal masivo, nuestra alianza exclusiva con D1 nos dio cobertura nacional desde el inicio con las tres referencias de Pinta Negra, construyendo escala, notoriedad y acceso al consumo cotidiano.
En paralelo, a través de Inverleoka —importador y distribuidor con presencia en la Zona K de Bogotá— hemos comenzado a desarrollar el segmento premium: restaurantes, hoteles, bares y otras cadenas de supermercados. Son dos canales, dos audiencias y una sola marca que se refuerzan mutuamente.
¿Cuál es el objetivo del portafolio más allá de Pinta Negra: consolidación de marca o ampliación de segmentos?
Las dos cosas, pero con una secuencia lógica. Pinta Negra es nuestra marca ancla en Colombia y su consolidación es la base para todo lo que viene. A mediano plazo, tiene sentido explorar otros segmentos —vinos de mayor valor agregado, perfiles más gastronómicos y propuestas regionales portuguesas— siempre que el mercado y el socio local identifiquen oportunidades.
El objetivo es que AdegaMãe sea sinónimo de vino portugués de calidad en Colombia, independientemente del canal donde el consumidor nos encuentre.
¿Hacia dónde va el vino portugués en mercados como el colombiano en los próximos cinco años?
Vemos un potencial muy positivo. El consumidor colombiano está más abierto, más curioso y más informado. El vino portugués tiene todo para crecer: diversidad de estilos, castas únicas, una relación calidad-precio difícil de igualar y una imagen cada vez más sólida a nivel internacional.
Creemos que en los próximos cinco años, Portugal puede pasar de ser un origen emergente a convertirse en un origen de referencia en varias categorías. Nuestra proyección es seguir creciendo en volumen en el canal masivo, desarrollar el segmento premium a través del Horeca y ampliar el conocimiento del consumidor sobre lo que Portugal tiene para ofrecer más allá de Pinta Negra. Estamos construyendo una categoría, no solo vendiendo una marca.