“Ha sido un error encasillar al polo en la clase social más alta”: Felipe Márquez

Colprensa

El polista es considerado el mejor jugador del país.

Gabriel Forero Oliveros - gforero@larepublica.com.co

Con cinco o seis años Felipe Márquez acompañaba a su padre a jugar polo. La mezcla de montar a caballo, estar al aire libre, el césped y la competencia se convirtieron en el cóctel que alimentó una tradición familiar que se convirtió en pasión para quien hoy es el mejor polista del país.

Tuvo que enfrentarse a sus padres para que aceptaran que su vida se centraría en el polo y no en una empresa importadora de frutas que había iniciado en la universidad. Para él esa fue su primera jugada, con la que fundó la empresa y escuela Bocheritos, con la que busca formar nuevos talentos y convencer a la sociedad en la que actualmente se practica el deporte que “no se debe encasillar en que es de la clase alta”.

¿Cómo empezó en el polo?
Yo soy fanático del deporte y arranqué por un tema de tradición familiar. En el colegio me cubrían los gastos de transportar a los caballos y competía en América Latina, por ejemplo en Perú, República Dominicana, y El Salvador. Después, cuando acabé el colegio empecé a cobrar porque me di cuenta de que si quería tener mejores caballos y mejorar mi nivel, lo necesitaba.

¿Cómo optó por que esta fuera su carrera?
Este es un deporte cerrado para la sociedad, y en general no está bien visto dedicarse a ser deportista. Me enfrenté a la tradición familiar, y hace seis años les dije a mis papás lo que quería hacer y ellos me apoyaron.

¿Por qué es el mejor polista de Colombia?
Cuando uno juega polo hay un número de hándicaps hasta 10 y solo hay 10 jugadores en el mundo en esa categoría. Yo soy el único en Colombia que tiene ocho goles de hándicap. Hace un año estoy en esa calificación y con jugadores como Juan Esteban Uribe lo que hacemos es que en Los Pinos Polo Club tratamos que los niños y la gente joven se formen.

¿Solo compite en Colombia?
Yo he viajado por todo el mundo, pero juego cinco meses en Colombia, con el equipo Torrijos y el resto del año en Argentina, con Balanz Capital. Me contratan para jugar y ganar torneos, pero como me dedico a estos, les enseño sobre el ‘training’ y el cuidado de los caballos.

¿Qué balance hace del polo en Colombia?
Estamos muy atrasados en su desarrollo. En Latinoamérica están primero Argentina, Brasil y Chile. Nuestra distancia con el primero es abismal a pesar de que no estamos mal. Aquí recién se profesionaliza y eso pasa porque generaciones pasadas, que manejan el deporte, no están abiertas.

¿Es muy caro ser polista?
Cuando se es profesional todo se vuelve más caro. Por ejemplo, los caballos van desde $1 millón hasta $100 millones. Usted decide qué quiere. Lo importante es tener ganas, con mi empresa y escuela Bocheritos le damos todo a los estudiantes: cascos, botas, caballos. Las clases valen $120.000 y son de 40 minutos. En este momento ya tenemos unos 20 jugadores de polo nuevos.

LOS CONTRASTES

  • Eduardo Suárez Vicepresidente de Los Pinos Polo Club

    “Este sigue siendo un deporte de nicho, pero ya hay una Federación de Polo, y Los Pinos trabaja para atraer a más niños al deporte y generar afición”.

¿Qué tan costoso es organizar las temporadas en Los Pinos?
Es variable, pero depende de la cantidad de patrocinadores. Nosotros trabajamos a riesgo y lo que ponen marcas como Mercedes-Benz y otras es para mejorar las instalaciones del club. Los hándicap pagan $150.000 por jugar si son socios.

¿Cuántos jugadores hay en Colombia?
Debe haber 250 distribuidos en cuatro clubes.

¿Cómo incentivar más el deporte?
Las marcas cada vez ayudan a que deje de ser cerrado. El principal error es encasillarlo en la clase social más alta. Hay que abrirle las puertas a todas las personas y que se enamoren del polo.

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