Industria

Industria de la longevidad mueve US$27.000 millones y redefine el bienestar

La búsqueda de una vida más larga y saludable impulsa una industria que moverá más de US$67.000 millones impulsada por la nutrición y la biotecnología

Tabata Martínez Arévalo

¿Se ha preguntado cuántos años va a vivir? Más allá de la expectativa de vida, hoy el interrogante más importante es con qué calidad se llegará a la vejez. Detrás de esta inquietud ha surgido una industria que mueve miles de millones de dólares y cuyo objetivo es extender no solo la cantidad de años, sino también los años vividos con buena salud.

El mercado global de la longevidad alcanzó un valor de US$27.610 millones en 2025 y se proyecta que llegue a US$67.030 millones en 2035, impulsado por el envejecimiento de la población, los avances científicos y la creciente demanda de soluciones preventivas. El enfoque de esta industria ya no se centra únicamente en aumentar la esperanza de vida, sino en ampliar el healthspan, concepto que hace referencia al tiempo que una persona vive con buena salud física y mental. Uno de los principales motores de este crecimiento es el envejecimiento poblacional.

De acuerdo con Market Research Future, la población mundial de 65 años o más alcanzará los 1.500 millones de personas en 2050, incrementando la demanda de tratamientos, tecnologías y servicios orientados a prevenir enfermedades asociadas con la edad y mantener la independencia durante más tiempo.

A ello se suma el desarrollo de la medicina personalizada, la edición genética, la medicina regenerativa y el uso de inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos. Estas innovaciones han dado paso a nuevos segmentos dentro de la denominada economía de la longevidad.

Uno de los más consolidados es el de los nutracéuticos y suplementos, que representa cerca de 28% del mercado gracias a su alta demanda y facilidad de comercialización. Otro de los segmentos con mayor proyección es el de los senolíticos, medicamentos diseñados para eliminar células senescentes, aquellas que dejan de funcionar correctamente con el paso del tiempo, y que podrían retrasar enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Se estima que este segmento crecería aproximadamente 14,24%.

Sin embargo, el auge del mercado también ha impulsado el crecimiento de empresas especializadas. Ese el caso de Prenetics, que pasó de ofrecer pruebas genéticas a desarrollar soluciones de salud preventiva mediante nutrición personalizada, o de BioAge Labs, que investiga tratamientos para reducir la inflamación crónica asociada con enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos relacionados con la edad.

LOS CONTRASTES

  • Juanita OrregoSocióloga

    “La longevidad ya no es solo un tema de salud; también es un fenómeno económico y social que transforma la forma en que consumimos y vemos el envejecimiento”.

  • Paul LorentzDir. Ejecutivo de Manulife Wealth

    “La longevidad es un tema que está redefiniendo la manera en la que vemos como invertimos, nos jubilamos y nos preparamos para el futuro en la vejez”.

Para la socióloga Juanita Orrego, este fenómeno trasciende el ámbito de la salud. Explica que el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población son procesos relacionados, pero con implicaciones distintas. Mientras el primero refleja avances en indicadores como la salud, la educación y las condiciones de vida, el segundo plantea nuevos desafíos para las sociedades, que deberán fortalecer los sistemas de cuidado y adaptar sus instituciones a una población que vivirá durante más tiempo.

Orrego señala que el crecimiento de la industria de la longevidad también responde a cambios en las dinámicas de consumo. En su opinión, prácticas como mantener una alimentación saludable, hacer ejercicio o cuidar los hábitos de vida siempre han existido; sin embargo, hoy estas prácticas están mediadas por el marketing y las redes sociales, que presentan nuevos productos y estilos de vida asociados al bienestar y al envejecimiento saludable, tan pedido y perseguido por la población.

Por ello, considera que uno de los principales retos será que los consumidores aprendan a distinguir entre la evidencia científica y las estrategias comerciales detrás de muchos de estos productos. A su juicio, la longevidad ya no puede entenderse únicamente como un tema médico, sino también como un fenómeno económico y social que transforma la manera en que las personas consumen, trabajan y se relacionan con el envejecimiento.

Con una población cada vez más longeva y una demanda creciente por soluciones preventivas, la economía de la longevidad se perfila como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento durante la próxima década. El reto será que estos avances permitan no solo vivir más años, sino garantizar que esos años adicionales puedan vivirse con bienestar y acceso equitativo a una vejez digna.

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