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K-Beauty gana terreno en Colombia y dispara 135% el valor de sus ventas en dos años

El crecimiento está impulsado por el auge del cuidado facial, las redes sociales y la llegada de nuevas marcas, mientras las exportaciones de cosmética coreana a Latinoamérica subieron de US$35 millones a US$92 millones entre 2023 y 2025

Carlos Jaramillo Palacio

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La industria cosmética atraviesa una transformación en sus hábitos de consumo, impulsada en buena medida por el crecimiento de las plataformas digitales y la manera en que los consumidores descubren, comparan y compran productos de belleza. En este escenario, la cosmética coreana, conocida como K-Beauty, dejó de ser una tendencia asociada exclusivamente a las redes sociales para convertirse en una categoría con un peso creciente dentro del mercado global.

De acuerdo con el reporte K-Beauty Goes Global, elaborado por NielsenIQ, compañía especializada en inteligencia del consumidor, el nuevo comprador de productos de belleza tiene características cada vez más definidas. Se trata principalmente de una población joven y femenina, interesada en desarrollar rutinas de cuidado de la piel y con una disposición de gasto superior al promedio de los consumidores de esta categoría.

El crecimiento de la K-Beauty se refleja en el comportamiento de las ventas. El valor comercial de los productos coreanos para el cuidado de la piel aumentó 135% durante los últimos dos años. El avance también se observa en el comercio internacional: las exportaciones directas de cosméticos coreanos hacia América Latina pasaron de US$35 millones en 2023 a US$92 millones en 2025.

Este crecimiento se produce incluso en un contexto en el que los consumidores colombianos manifiestan una mayor intención de controlar sus gastos relacionados con la belleza. Según el informe, la diferencia entre quienes planean aumentar su gasto en los próximos 12 meses y quienes esperan reducirlo es de -15 puntos.

Es decir, aunque existe una intención de ahorro entre los consumidores, la innovación, el lanzamiento constante de nuevos productos y la influencia de las redes sociales continúan abriendo espacio para nuevas categorías y marcas dentro del presupuesto de los hogares.

Las redes sociales se convierten en canal de ventas
Uno de los principales motores de la expansión de la K-Beauty es el llamado social commerce, un modelo en el que el descubrimiento de productos en plataformas digitales está directamente conectado con la decisión de compra. En este entorno, el consumidor puede conocer un producto, consultar experiencias de otros usuarios, revisar sus características y completar la compra prácticamente en el mismo espacio digital. La dinámica ha favorecido especialmente a las marcas coreanas, que han construido buena parte de su crecimiento alrededor de la conversación que generan sus productos en internet.

Según NielsenIQ, las búsquedas relacionadas con K-Beauty en canales de social commerce aumentaron 125% durante el último año. Este incremento de interés estuvo acompañado por un crecimiento de 430% en el valor de las ventas de marcas coreanas a nivel global.

La magnitud de la conversación digital también puede observarse en el volumen de publicaciones asociadas con algunas de las principales tendencias de la cosmética coreana. El hashtag #GlassSkin acumula alrededor de 1,5 millones de publicaciones, mientras que #KoreanSkincare alcanza 2,8 millones.

Más allá del alcance en redes, esta audiencia representa además un consumidor de alto valor para la industria. El reporte señala que las personas que compran productos de K-Beauty gastan aproximadamente US$140 más en productos para el cuidado de la piel que el comprador promedio en línea.

Este grupo concentra 26% del gasto total en cuidado facial y está compuesto principalmente por consumidores jóvenes. Entre 18 y 34 años se concentra buena parte de esta audiencia, mientras que 80% son mujeres.

La penetración del cuidado de la piel entre estos consumidores también supera la registrada por el cuidado tradicional de la piel, que alcanza 74%.

Una nueva forma de acceder al lujo
Dentro de esta transformación también aparece un cambio particular en los hábitos de consumo de la Generación Z. Para este grupo, el acceso a productos premium no necesariamente implica realizar una gran compra.

El reporte identifica esta dinámica como One-Bite Luxury, una tendencia mediante la cual los consumidores prefieren adquirir formatos más pequeños y accesibles de productos considerados premium.

En lugar de concentrar el presupuesto en un solo artículo de alto valor, los consumidores pueden probar diferentes productos, coleccionarlos y seleccionar aquellos que mejor se ajusten a sus necesidades y a la identidad que quieren proyectar.

Este comportamiento resulta especialmente relevante para una industria como la cosmética, en la que la experimentación, las rutinas y el descubrimiento de nuevos ingredientes hacen parte de la experiencia de consumo.

El crecimiento de la cosmética coreana tampoco se limita a una sola categoría. Durante el periodo analizado, el valor de las ventas aumentó 72% en productos de limpieza facial, 58% en cosméticos y 46% en hidratación. Estos resultados muestran cómo la K-Beauty ha comenzado a superar la condición de tendencia digital para incorporarse a las rutinas habituales de cuidado personal.

En Colombia, uno de los elementos que ha contribuido a su posicionamiento es la introducción de ingredientes activos asociados con nuevas propuestas de cuidado de la piel. Entre ellos aparecen componentes como el Pdrn y los exomas, que han comenzado a ganar espacio y credibilidad a través de canales relacionados con la estética y la dermatología.

La incorporación de estos ingredientes también refleja uno de los caminos que está tomando la industria: combinar la innovación cosmética con conceptos asociados a la investigación clínica y a la regeneración de la piel.

Entre las tendencias que se proyectan para los próximos años están precisamente los ingredientes regenerativos avanzados, como el Pdrn y el ADN de salmón, que buscan ampliar las posibilidades de los productos de cuidado facial.

A esta evolución se suma la búsqueda de una mayor inclusión. Las marcas coreanas están desarrollando formulaciones dirigidas específicamente a personas con pieles ricas en melanina, ampliando así el espectro de consumidores al que pueden llegar sus productos.

De tendencia a modelo de negocio
El crecimiento de la K-Beauty plantea un cambio más amplio para la industria mundial de la belleza. Lo que inicialmente ganó popularidad por medio de las redes sociales y las tendencias digitales ha logrado convertirse en una categoría con capacidad para generar ventas, ampliar mercados y modificar los hábitos de consumo.

Su expansión combina diferentes elementos: una fuerte presencia digital, una constante renovación de productos, ingredientes que buscan diferenciar las fórmulas, precios que permiten acercarse al segmento premium y una estrategia de educación del consumidor que explica cómo utilizar los productos y cómo incorporarlos en diferentes rutinas.

La combinación entre cultura, innovación y accesibilidad ha permitido que la cosmética coreana convierta el interés inicial de los consumidores en compras recurrentes y en relaciones de largo plazo con las marcas.

 

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